Leyendo las portadas digitales de los periodicos deportivos de mayor tirada nacional; veo que en As; el titular de Aragonés es «Debo estar más lúcido que nunca»; mientras Marca, las imagenes donde el seleccionador arremete contra Raúl; con la pregunta ¿Cúantos mundiales hemos ganado con Raúl? ¿Ese es el auténtico motivo por el cual no va Raúl a la selección? Si no se puede mejorar el silencio, es mejor quedar callado. Tal y como se prometió en Oviedo.
Aragonés, ¡ menuda lucidez..!
Los best seller son para los que leen en el metro
Hace un tiempo escuché en una tertulia de radio a un erudito en literatura –del cual no recuerdo el nombre- comentar, a modo más bien despectivo, que “los best seller son para los que leen en el metro”. Puede que lo dijese porque en metro o autobús no es posible concentrarse y las lecturas ligeras van mejor. Aunque por su tono, creo que iba por otros derroteros, tildando a la gente que lee best seller de poco culta.
Yo leo best seller, o superventas. Y viajo en autobús urbano. Pero también leo a Cortazar, Vázquez Montalbán, García Márquez y José Luis Sanpedro, entre otros. Y mis queridos libros de fantasía, por descontado.
Creo que a veces no hay que ser tan sectario. La cuestión es leer, disfrutar leyendo. Y leer todos los días, aunque sólo sea un par de párrafos. De jovencito me aficione a la lectura con los tebeos de Mortadelo y Filemón, y preguntaba a mi padre sobre el significado de alguna palabra que no comprendía. Mi bautizo literario fueron unos bocadillos de cómic. De ahí, a los libros, dónde si no.
Si cae un best seller en mis manos y me agrada –dándole unas páginas de tregua-, pues a leerlo. Y si tengo la mente tranquila me doy un gustazo bailando al son de la escritura-jazz del gran Julio Cortazar, o si estoy algo deprimido me tomo una pastilla Terry Pratchett, que no tiene contraindicaciones.
Leer. Creo que es lo importante. En mi humilde opinión, claro.
Doris Lessing, Premio Nobel de Literatura
Acaba de salir la noticia: el Premio Nobel de Literatura de este año ha sido concedido a la escritora británica Doris Lessing.
Doris Lessing es un caso atípico dentro del mundillo literario: es muy difícil de encasillar. Mi primera lectura de uno de sus libros fue en la Universidad, «El quinto hijo«, según avanzaba la novela, fui descubriendo que se trataba de una historia de fantasía y terror. De hecho, es bastante conocida dentro de esos géneros por algunas de sus obras («Shikasta» o «Los matrimonios entre las zonas tres, cuatro y cinco«, por ejemplo).
En mi mesita de noche tengo además uno de sus libros de relatos, que voy picoteando de cuando en cuando (¿acaso no se inventaron para eso los libros de relatos, para el picoteo literario?), «Historias de Londres«. Aquí, Lessing, en cambio, se me descubrió como una magnífica narradora realista, muy capaz de hacernos vibrar con personajes cotidianos, urbanitas, acercándose a territorios colindantes con el mundo fascinante y turbio de Raymond Carver.
En las novelas de Lessing ha cobrado siempre mucha importancia el papel de la mujer y, sobre todo, la lucha contra la discriminación. Es lo que ha destacado el Jurado del Premio, que declara que: «hemos querido premiar la experiencia épica femenina (…) Lessing ha descrito con escepticismo, pasión y fuerza visionaria la división de la civilización.»
Lessing es una de las pocas mujeres que ha recibido este galardón, junto con Elfriede Jelinek (2004), Toni Morrison (1993), Nadine Gordimer (1991), Nelly Sahchs (1966), Gabriela Mistral (1945), Pearl S. Buck (1938), Grazia Deledda (1926) y Selma Lagerlof (1909). Parece que de premiar a una mujer cada dos décadas, hemos pasado a dos por década… aunque hay tantas escritoras como escritores en el panorama literario, y de gran calidad.
En cualquier caso, el Premio Nobel siempre arrastra mucha polémica: muchos aducen razones políticas para elegir a los premiados, y, por otro lado, grandísimos autores y autoras del siglo XX se han quedado sin este -seguramente- merecido Premio.
El cartero de muñecas: “Kafka y la muñeca viajera”
En «Kafka y la muñeca viajera«, su autor, Jordi Sierra i Fabra, interpreta de un modo mágico un hecho real de la vida de Franz Kafka, ocurrido en 1923, un año antes de su muerte.
Un día, el escritor checo paseaba por el parque Steglitz de Berlín, cuando se encontró a una niña, Elsi, que lloraba con desconsuelo: había perdido a su muñeca, Brígida. Para calmarla, Kafka se inventa una historia: la muñeca no se ha perdido, simplemente se ha ido de viaje. El escritor, ya enfermo, cuya vida está carcomida por la angustia existencial, se deja atrapar por la magia de una pequeña y se convierte durante una temporada en «cartero de muñecas».
Por las noches, con el mismo ardor con que se lanzaba a sus escritos metafísicos, Kafka se sumerge en la dulce tarea que se ha impuesto: consolar a la niña, escribiéndole cartas de parte de su muñeca. Cada día acude al parque a encontrarse con Elsi y entregarle una carta de Brígida desde los sitios más remotos del planeta. «El mundo se le antojaba muy pequeño», afirma Jordi Sierra. Poco a poco, se gana su confianza y se crea una relación de complicidad entre el escritor y la niña.
«Los pequeños quieren creer. Necesitan creer. En su mundo no existe, todavía, la desconfianza humana. Es un universo lleno de soles y lunas, días encadenados, llenos de paces, amores y caricias«. Con estas palabras, Jordi Sierra describe el núcleo del libro. El autor construye una narración sencilla, pero penetrada del binomio sentimiento-realismo, con un esfuerzo notable por adentrarse en el alma creadora del escritor checo.
Con gran lirismo, bucea en el mundo infantil y novela un suceso misterioso en la historia de la literatura: las cartas de Kafka dirigidas a una sola niña, cartas que nunca se encontraron y que probablemente, ya ni existan. Las ilustraciones de Pep Montserrat ambientan el texto y nos trasladan al romántico parque de Steglitz.
Aunque está catalogado dentro de la literatura juvenil, el libro no es un cuento para niños; se trata de una novela sin edad, que hace renacer en el lector las ganas de vivir.
«Kafka y la muñeca viajera»
Jordi Sierra i Fabra
Editorial Siruela. Las tres edades. Madrid (2006), 147 pags.
La Bebeteca
En mi infancia encontré en las bibliotecas un refugio donde ir descubriendo la vida, historias, conocimientos, libros… pero después de pasar media vida en ellas un día las abandoné.
Fui pasando de la sala infantil a la sala de adultos en la biblioteca de mi pueblo, y después, la biblioteca universitaria. Y llegó el trabajo, y me olvidé de las bibliotecas; ya tenía dinero para comprar libros y tiempo para leer en el metro.
Esta semana he retornado gracias a mis hijos, y me he dado cuenta cuánto las echaba de menos. Al entrar me he llevado una gran sorpresa, ahora existe un espacio dentro de la biblioteca llamado bebeteca, creado para iniciar a los niños de cero a tres años a la lectura.
Era un espacio desconocido para mí, en el que los pequeños y sus acompañantes (padres o abuelos) disfrutaban de los libros desplegables, cubos, muñecos, historias contadas por los adultos, otros niños como ellos.
Richard Serra, acero y personalidad
Este famoso escultor minimalista nació en San Francisco en 1939. A pesar de estudiar letras en dos prestigiosas universidades, su carrera profesional se centra principalmente en el arte.

Es uno de los escultores más importantes e innovadores del siglo XX.
Es famoso por sus obras específicas para lugares concretos; así tiene «Los cinturones» en el Guggenheim New York o las «Serpientes» en el de Bilbao. Tiene la teoría de que cada lugar tiene su ideología y que por eso, él tiene que descubrirla y dialogar con ella y con la arquitectura.
Su etapa minimalista empieza en 1970 y es sin duda la más prolífica de su carrera. Experimenta con muchos materiales, sobre todo de deshecho industrial, por eso, está conectado al arte povera también. De los materiales, le interesa su gravedad, su densidad, sus transformaciones físicas… y de ahí le viene también su interés por el arte en proceso; estudió y experimentó bastante con esto. Por ejemplo, apuntó en una hoja verbos que podrían servir para el arte. Así, salpicar, extender, vaciar, plegar, se convirtieron en una relidad en acción. Su ejemplo más claro es una obra realizada con plomo fundido salpicado contra una pared antes de su solidificación. Este experimento está registrado en cine, cosa que hizo en más ocasiones; fimes que se centraban en el proceso del arte con acciones repetidas hasta la saciedad. Concepto muy minimalista.

En sus exposiciones más recientes utiliza siempre el acero en piezas de grandes toneladas y con formas sinuosas. En un diálogo continuo con el entorno y el espectador, dirigiéndolo en una única dirección.
Richard Serra es un artista increíble aún en activo que seguramente nos seguirá sorprendiendo.
Un amor no correspondido: «Penas del joven Werther»
Hace poco en un viaje de vacaciones en Barcelona, estando en busca de material de lectura en el centro de la ciudad, compré una decena de libros y entre ellos uno pequeño y un tanto usado «Penas del Joven Werther» de Johan Wolfgang van Goethe. Tenía intención de leerlo al regresar a casa, pero se me ocurrió hojearlo y empezar el primer capítulo. Me quedé prendida a la novela como un insecto a la miel, saboreando cada párrafo, disfrutando de algunas expresiones que invitaban a la reflexión; viendo a través de las epístolas de Werther, el protagonista, el gozo ante la naturaleza y la vida sencilla de un pueblo, los paisajes bucólicos y su encuentro con Lotte, una bella muchacha que está comprometida con Albert.
Goethe describe magistralmente los sentimientos de amor, ilusión, esperanza, desesperanza y frustración que un enamorado puede sentir cuando no es correspondido.
Nunca una historia de amor me ha causado tal conmoción de ideas y sentimientos, a excepción de la novela «María», de Jorge Isaacs, que leí cuando era una adolescente. Pensé estar ya vacunada contra el romanticismo, pero parece que mi sangre latina lleva aún el virus dentro de sí. La historia de Werther cobra en dramatismo y al final decide que en el triángulo amoroso, alguien debe morir frente a un libro abierto.
Esta novela es parcialmente autobiográfica y su publicación en 1774 significó un auténtico boom literario, influyendo incluso en la manera de vestir de la juventud alemana de esa época. Tuvo profundas connotaciones e inspiró otras novelas, parodias, obras teatrales, poemas y hasta el suicidio de miles de jóvenes que dieron término a su existencia de la misma forma que Werther. Dicen que esta obra fue una de las favoritas de Napoleón y que la llevaba consigo en sus campañas.
Marissa Tamayo
Samsung SGH-i450
El nuevo móvil de Samsung tiene un novedoso diseño. Incluye una rueda táctil en la pantalla para controlar la música que se complementa con la carcaza para formar un circulo donde esta colocado en parlante que es muy poderoso y está incorporado al móvil.

El móvil soporta los formatos MP3, ACC, ACC+, e-ACC+, WMA y WMDRM. Incorporta Symbian, una pantalla de 2.4 pulgadas, transmisioón de datos de 3.6Mbps por HSDP.
El Samsung SGH-i450 esta disponible solo para Europa a un precio de 360 euros.
Vía| Gadgets BoingBoing
Google compra Jaiku
Google con la intención de seguir incursionando en la telefonia móvil ha comprado a Jaiku, que tiene un software por el cual se pueden enviar mensajes de texto a un blog y contar a tus amigos que es lo que estas haciendo, es muy parecido al famoso Twitter pero con otra interfaz.
Esta compra es otro empuje de Google para entrar de lleno a los telefonos móviles, recordemos que la semana pasada Google compró Zingu.inc que es una red social programada especialmente para móviles.
Tony Hsieh de Google nos comenta de que los usuarios le den una exelente bienvenida a Jaiku y que estan trabajando juntos para buscar la mejor manera de innovar en las formas para que la gente este conectada.
Vía| Cell Phone Digest
El primer mundial de Wilkinson,¿repetira?
El Rugby poco seguido en España, está en la fase final del mundial 2007 de Francia. La final saldrá de los enfrentamientos Francia-Inglaterra y Argentina-Sudáfrica saldrá la final. De las semifinales se han quedado fuera 3 favoritas como Nueva Zelanda, Australia y Escocia. Se mantiene la actual campeona, Inglaterra; con su estrella, Johnny Wilkinson,(dicen que el mejor del mundo) héroe de la final de 2003 que queremos recordar en el video.