No hablamos aquí del monstruo que vive en el armario, sino de criaturas antinaturales, de alienígenas terrícolas o de otro planeta que desafían las leyes de la naturaleza y sobrepasan los límites de la razón humana. Ya sea por vivir más allá de la imaginación, por la espectacularidad o por desencajar en los cánones naturales, el cine ha creado criaturas protagonistas de relatos que mezclan terror y sci-fi y que escenifican el enfrentamiento contra lo desconocido.
El primer ser de esta calaña que descubrió el cine y se convirtió en mito instantáneo fue King Kong, el gorila gigante rey de la Isla Calavera. King Kong (Merian C. Cooper y Ernest B. Schoedsack, 1933) fue pionera en el género de terror y sci-fi, con un original relato (cine dentro de cine) en la que un equipo se traslada una isla misteriosa en el último rincón del planeta para rodar una película y allí se encuentran con el temible y enorme Kong además de otras criaturas gigantes como serpientes o dinosaurios.




