Tenía que ser así, no sé si era lo más merecido o si el palmarés tan apabullante refleja la realidad, pero Pa Negre ha sido la gran triunfadora de la noche del cine español con la friolera de 9 premios Goya. La verdad es que este año el nivel era alto, la igualdad máxima y Pa Negre ha sabido estar en el momento y en el lugar adecuados.
Hoy ha sido el triunfo del cine catalán (además de Pa Negre, el documental Bicicleta, cullera, poma también ha ganado su Goya), el triunfo del cine español y, sobretodo, el triunfo del amor por este arte por lo que es y no por lo que implica; en un día en el que la polémica y la tensión han estado merodeando en el ambiente.
No ha sido una gala fácil, ni rápida como la del año pasado, ni llevadera. Karra Elejalde ya aventuraba una prolongación no deseada de la fiesta con un discurso interminable en cuanto ha recogido su Goya al mejor actor de reparto por También la lluvia, uno de los tres que se ha llevado la película de Icíar Bollaín. No obstante, para discurso esperado el del hasta ahora presidente de la Academia española, Álex de la Iglesia, que se ha mostrado firme en su posición, pero que ha sabido morderse la lengua para llenar su parlamento de reflexión y optimismo, lo que desde mi punto de vista debería servir de revulsivo y de ejemplo para muchos, tanto internautas, como gente de la industria y, sobretodo, para los políticos. Bien por Álex.

















