Hoy vuelve al Bernabeu con muchos recuerdos en su maleta Fernando Morientes, muy cambiado de aquel chaval de 21 años que piso en 1997 por primera vez el estadio blanco como jugador del Real Madrid y donde seguro que esta noche lo reciben con muestras de cariño y aplausos, pues Fernando es recordado por donde paso como aquel delantero tímido, simpático y sonriente con un remate de cabeza letal y una generosidad en el campo que rozaba lo irracional.
Hoy Morientes tiene 33 años y ya no es aquel jugador delgaducho que debutó con el Albacete, para irse a Zaragoza desde donde recaló en el Real Madrid, club donde ha conseguido sus mayores logros y de donde salió por la puerta de atrás tras la llegada de Ronaldo. Morientes tuvo que ir cedido al Mónaco, donde fue verdugo del club al que pertenecía, eliminando al Real Madrid de la Champions y llegando a la final que perderían con el Oporto.
Morientes fue una víctima de la era galáctica, volvió al Real Madrid y tuvo que salir de nuevo


