Uno de cada seis personas consume tabaco o productos relacionados a diario, revelan nuevas estadísticas

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glass ashtray

En 2025, el 16,5% de las personas mayores de 16 años en la Unión Europea utilizaron productos de tabaco y relacionados, como cigarrillos electrónicos y productos de tabaco calentado, a diario. Esta cifra representa una ligera disminución con respecto al 17,5% registrado en 2022. La gran mayoría de la población, un 77,5%, no hizo uso de estos productos ni los había consumido en los 12 meses anteriores a la recolección de datos.

El análisis revela que los hombres son quienes más utilizan tabaco, con un 20,8% fumando a diario, en comparación con el 12,6% de mujeres. Estas cifras también presentan una ligera baja en relación al año anterior, donde el 22,2% de los hombres y el 13,1% de las mujeres estaban en la misma situación.

Por grupos de edad, la mayor proporción de usuarios diarios de productos de tabaco y relacionados se encuentra en el segmento de 35 a 49 años, con un 21,3%. Este grupo es seguido por aquellos de 25 a 34 años, que registran un 19,9%, y por el rango de 50 a 64 años, con un 19,8%. En contraste, las tasas más bajas se observan en los jóvenes de 16 a 24 años (12,1%) y en los mayores de 65 años (9,1%).

Al observar los datos por países de la UE, se destaca que Bulgaria (26,3%), Suecia (23,9%) y Croacia (23,6%) lideran en cuanto a la proporción de uso diario de productos relacionados con el tabaco. Por el contrario, los Países Bajos (9,9%), Irlanda (11,7%), Bélgica (13,6%) y Luxemburgo (13,8%) reportan las cifras más bajas en este aspecto.

Entre 2022 y 2025, 17 países de la UE mostraron una disminución en el uso diario de productos de tabaco. Los mayores descensos se registraron en España y Luxembrugo, que redujeron su tasa en 2,1 puntos porcentuales cada uno. En contraste, Croacia y Lituania notificaron los aumentos más significativos, con un incremento de 2,7 puntos porcentuales en ambos casos.

Estos datos revelan un paisaje en evolución respecto al consumo de tabaco y productos relacionados en Europa, lo que sugiere que las campañas de prevención y concienciación están comenzando a dar resultados, aunque persisten diferencias significativas entre países y grupos demográficos. La tendencia hacia la disminución del uso de estos productos podría representar un cambio cultural y de salud pública digno de seguimiento en los próximos años.