Javier Fernández terminó en 14ª posición en la final de patinaje artístico masculino tras interpretar a un fantástico Jack Sparrow al que copió incluso sus gestos más característicos. El joven patinador de 18 años debutó por todo lo alto en unos juegos olímpicos clasificándose para la final y codeandose con campeones mundiales como el ruso Plushenko.
Los nervios le traicionaron al comenzar los primeros compases de la Banda Sonora de Piratas del Caribe y cayó en su primer cuádruple, «La verdad es que salí al hielo muy nervioso, porque en el calentamiento previo me había salido todo fatal, me caí intentando hacer el cuadruple y eso me puso muy nervioso», aunque fue la única pega que podemos tener porque después se creció para hacer un ejercicio cada vez mejor que tuvo su colofón en los últimos segundo con movimientos fuertes y rápidos que terminaron cuando enfundó la espada. Fue el primer patinador de la noche que arrancó los aplausos de los espectadores del Pacific Coliseum en sus series de pasos y piruetas, que adornó con algunos gestos que nos recordaban al singular pirata.

