Seis Estrategias Clave para la Rehabilitación de Viviendas en la Costa frente al Envejecimiento Residencial y un Clima Desafiante

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En el contexto actual del mercado inmobiliario español, las viviendas costeras están viviendo un resurgimiento notable. La creciente demanda de segundas residencias se refleja en un aumento sostenido en las transacciones, especialmente en las provincias del litoral mediterráneo y en las islas, donde se ha registrado un crecimiento del 3,3% en las compraventas en 2025 en comparación con el año anterior. Sin embargo, este dinamismo contrasta con la urgencia de rehabilitar un parque residencial marcado por la antigüedad de muchos inmuebles y por condiciones ambientales exigentes como la humedad, la salinidad y la radiación solar. Muchas viviendas de costa, que suelen ser utilizadas de manera esporádica, presentan un envejecimiento acelerado que impide que su rehabilitación avance al ritmo necesario.

Casi la mitad de los edificios en España son anteriores a 1980, y el envejecimiento se acentúa en el caso de las segundas residencias y los inmuebles vacíos. De acuerdo con el Plan Nacional de Renovación de Edificios, se estima que el 49,3% del parque residencial requiere intervención. A pesar de que los visados de rehabilitación de vivienda crecieron un 1,8% a nivel nacional en 2025, esta tendencia es desigual. Regiones como Baleares y Barcelona han visto incrementos significativos, mientras que otras como Valencia y Vizcaya presentan descensos en la actividad.

Ante este desafío, Sto Ibérica, especializada en productos y sistemas de construcción, subraya la importancia de adoptar enfoques adecuados para la rehabilitación de viviendas en zonas costeras. Los expertos enfatizan la necesidad de combinar soluciones de envolvente con sistemas de climatización y materiales de alta resistencia térmica, adaptados a las condiciones del entorno. Una de las recomendaciones es mejorar el comportamiento de la fachada mediante la instalación de sistemas de aislamiento térmico por el exterior (SATE), que pueden reducir la demanda energética del edificio hasta en un 60%.

La rehabilitación también debe incluir elementos interiores que optimicen el confort térmico, como la instalación de sistemas de protección solar y mejoras en el aislamiento. Asimismo, se debe prestar especial atención a la protección contra la humedad y la salinidad, utilizando soluciones que faciliten la evacuación de la humedad acumulada y que ofrezcan propiedades hidrófugas.

Además, el uso de pinturas adecuadas también es crucial para prevenir el sobrecalentamiento y la degradación estética de las fachadas, al permitir la elección de tonos que reduzcan la captura de calor. La energía solar se presenta como una alternativa eficiente, dado que muchas zonas costeras tienen un alto potencial de radiación solar, lo que posibilita la integración de paneles fotovoltaicos en el proceso de rehabilitación.

Finalmente, se destaca la importancia de seleccionar materiales que garanticen una alta resistencia a la degradación ambiental. Optar por metales con protección contra la corrosión y otros materiales duraderos no solo prolonga la vida útil de los edificios, sino que también promueve prácticas de construcción más sostenibles y responsables, alineadas con las exigencias actuales de eficiencia energética y descarbonización.