Ricardo Ruiz Muñoz ha lanzado CRYPTO ACADEMY GLOBAL (CAG), una academia que se especializa en la enseñanza de Bitcoin, criptoactivos y la nueva economía digital. Este proyecto es el resultado de más de diez años de experiencia en inversión, trading y gestión de carteras, complementado por una sólida trayectoria en la educación y divulgación financiera.
A diferencia de iniciativas apresuradas, CAG representa la culminación de un proceso de madurez profesional que Ruiz Muñoz ha cultivado a lo largo de los años. La academia se presenta como una respuesta a la creciente confusión que muchos sienten al adentrarse en el mundo de las criptomonedas, un espacio que a menudo está saturado de información dispersa y poco clara. «He visto que muchas personas se acercan a este mundo con interés, pero también con confusión», señala el fundador, quien busca transformar ese conocimiento en formación eficaz y aplicable.
El enfoque de la academia es multidisciplinario, integrando una formación humanista con especializaciones en fintech, blockchain, y finanzas descentralizadas. Ruiz Muñoz enfatiza la importancia de entender el contexto histórico, económico y cultural en el que se encuentran estas innovaciones, lo que a su juicio es fundamental para una comprensión profunda del fenómeno cripto.
Uno de los pilares de la metodología de CAG es el «Método CAG», que combina análisis, gestión de riesgos, seguimiento práctico y acompañamiento formativo. «La clave no es solo saber qué está pasando, sino entender por qué importa y cómo cada individuo puede actuar con más criterio en el ámbito financiero», explica Ruiz Muñoz.
Adicionalmente, el fundador ha publicado un libro centrado en Bitcoin y los criptoactivos, editado por LIOC Editorial. Esta obra busca ser una herramienta de divulgación que extiende la filosofía de CAG, explicando de manera clara y accesible la transformación del dinero en la era digital.
Con CRYPTO ACADEMY GLOBAL, Ruiz Muñoz propone una formación sólida y rigurosa, en un entorno frecuentemente dominado por la rapidez y la superficialidad. Su objetivo es empoderar a las personas para que puedan gestionar su patrimonio con mayor criterio y estén mejor preparadas para entender la dinámica del dinero en un mundo en constante cambio.


