Los países del mundo se encuentran enfrentando graves desafíos derivados del deterioro de los suministros energéticos basados en combustibles fósiles, como el petróleo. Desde el cierre anticipado de universidades en Bangladesh hasta los planes para reducir la jornada laboral en el sector público en Filipinas, la crisis energética está afectando a diversas naciones de formas drásticas.
Durante su intervención en la Cumbre de Crecimiento Verde en Bruselas, Simon Stiell, responsable de la ONU Clima, subrayó que las tensiones geopolíticas y los conflictos recientes han puesto de manifiesto la vulnerabilidad del sistema energético global. Stiell advirtió que la dependencia de los combustibles fósiles está erosionando la seguridad y soberanía de las naciones, lo que lleva a una situación de subordinación y creciente costos. En Europa, por ejemplo, se estima que la factura energética superará los 420.000 millones de euros solo en 2024, un problema que se siente en todo el mundo.
El jefe de la ONU para el Clima también destacó que algunas de las respuestas a esta crisis están reforzando el problema y dificultan la transición hacia energías renovables. Recordó que la historia muestra que las crisis energéticas se repetirán sin cesar si no se aborda la raíz del problema.
Frente a esta problemática, Stiell propuso la «energía verde» como una solución urgente. Esta alternativa no solo reduce costos y la dependencia de fuentes externas, sino que también presenta ventajas geopolíticas. La energía solar, por ejemplo, no está sujeta a las tensiones geopolíticas, mientras que la energía eólica no necesita ser protegida por costosas flotas navales. Además, las energías renovables representan una solución tanto ambiental como económica, permitiendo a los países aislarse de la agitación política global.
A pesar de los obstáculos políticos, la acción climática a nivel global se mantiene firme. En la reciente COP30, celebrada en Brasil, todos los países reafirmaron su compromiso con el Acuerdo de París y destacaron los avances logrados, que han reducido a la mitad el aumento proyectado de la temperatura global. De acuerdo con Stiell, en la próxima COP31, que tendrá lugar en Antalya, Turquía, se continuará promoviendo la transición hacia fuentes de energía más sostenibles, garantizando así el bienestar ambiental, la estabilidad económica y la paz mundial en las próximas décadas.
Fuente: ONU últimas noticias