Aunque el fútbol estaba en segundo plano en el partido de ayer por la ausencia física, que no espiritual de Antonio Puerta, no toca otra cosa que reponerse, dejar a Puerta en un hueco en el corazón de todos y seguir adelante con la vida. Y así lo intentó el Sevilla, muy mermado sobre todo psicológicamente, pero que salió a darlo todo y así en el minuto 14 se adelantaba con un tanto de Renato, que al final no sería suficiente por el empuje y buen hacer del actual señor de Europa, el Milán.
El tanto sevillista vino después de un pase de Duda y una salida pésima de Dida que dejó a Renato con un gol de regalo. El Milán había dominado, pero a partir de ahí con un Sevilla jugando a la contra todo se le nubló y los españoles pudieron sentenciar con grandes contras, pero no lo hicieron y esto se paga.