Inicio Blog Página 4439

«Dhalgren» de Samuel R. Delany

0

«herir la ciudad otoñal.

    Aullarlo así para que el mundo le de un nombre.

    La absoluta oscuridad respondió con viento.

    Todo lo que vosotros sabéis lo se yo: tambaleantes astronautas y empleados de banca mirando el reloj antes de la comida; actrices arreglándose el pelo delante de espejos rodeados de luces y operadores de montacargas aplastando pellas de grasa sobre la manija de acero; revueltas estudiantiles; sé que las sombrías mujeres en los sótanos agitaban la cabeza la semana pasada porque en seis meses los precios han subido desorbitadamente; como sabe el café después que lo has mantenido en tu boca, frío, durante todo un minuto.

    Durante todo un minuto permaneció…»

Así comienza «Dhalgren« (Bantam Books, Enero de 1975. Versión en español: «Dhalgren I Prisma, espejo, lentes», Ultramar editores, Ciencia ficción nº 62, Abril de 1988; «Dhalgren II En tiempo de plaga», Ultramar editores, Ciencia ficción nº 63, Mayo de 1988; «Dhalgren III Palimpsesto», Ultramar editores, Ciencia ficción nº 64, Mayo de 1988) de Samuel R. Delany… y así sigue por más de 1100 páginas (en la edición en español, artificialmente dividida en tres volúmenes «…debido a su extensión…«) llenando nuestra imaginación de imágenes crípticas, pero plenas de fuerza y capacidad evocadora.

op00115a.jpg op00115b.jpgop00115c.jpg

Sin lugar a dudas el tono más poético que novelístico del libro le debe mucho a la entonces esposa de Delany, la laureada poetisa Marilyn Hacker. Dhalgren no es un libro fácil, antes bien todo lo contrario. Leerlo requiere disciplina, concentración y tiempo, mucho tiempo. Toda un inversión, sin lugar a dudas, pero con excelente rendimiento.

La acción de Dhalgren se desarrolla en Bellona, una imaginaria ciudad norteamericana que, por razones que el autor no llega a aclarar en ningún momento (ni falta que hace) se encuentra desgajada del espacio-tiempo corriente. En la gran ciudad las normales reglas de la causalidad e incluso la propia racionalidad del universo se encuentran parcialmente derogadas. En tal situación no es de extrañarse que sus habitantes, simples humanos -en la medida en que podemos catalogarnos de simples-, elijan todo tipo de posiciones frente a la vida: desde aquellos que optan por aferrase a una rutina que ha perdido toda su razón de ser hasta los que se catapultan a si mismos a los más desquiciados extremos del vicio o la virtud. Con este telón de fondo el protagonista vive unas experiencias, lee otras e imagina unas terceras, y todas estas situaciones se entrelazan incesantemente haciéndonos perder continuamente los límites entre aquello real y lo que no lo es; aunque, de todas maneras, tampoco es que haya mucha diferencia.

Allá, en la página 1102, podemos leer las últimas líneas: «Estoy demasiado débil para escribir mucho. Pero sigo oyéndolos caminar en los árboles; no hablando. Aguardando aquí, lejos del aterrador armamento, fuera de las grandes salas de vapor y luz, más allá de la holanda y en las colinas, he venido a «. Así, abruptamente, se acaba «Dhalgren»… o no… podemos entonces volver a la primera página, y seguir leyendo: «herir la ciudad otoñal.«, quedar entonces atrapados en una infinita repetición. Aunque no del todo. Al fin de cuentas, como señaló ya hace mucho Heráclito el antiguo pensador griego «nunca entramos dos veces en el mismo río

Samuel R. Delany es un autor de CF que a mi me gusta colocar justo en las antípodas de Asimov. Una obra escasa pero de contundente calidad hacen que su nombre pueda codearse sin ningún rubor entre los grandes del género. «Dhalgren» es su obra más conocida y después de leerla podemos entender perfectamente el porque de los cuatro años que le costó finalizarla.

El nuevo Fiat 500 en la cabalgata de reyes de Tarragona

0

Fiat está dando una cantidad de publicidad impresionante de su nuevo 500. Es un ejemplo la cabalgata de reyes de Tarragona, donde una unidad ha aparecido guarnida para que las mamás con hijos lo conozcan y se lo compren (es lógico que la finalidad no es esa).

Fiat 500 en la cabalgata de Tarragona

Espectacular vídeo de saltos de coches

0

Salto en MB DTM de los noventa: espectacular

El vídeo es simplemente espectacular. Me he quedado sin palabras al verlo en Youtube. Son saltos, pero no saltos cualquiera, son espectaculares. De todas la modalidades e incluso de coches de serie.
Mirarlo, vale mucho la pena. Después del enlace el apreciado vídeo.

Otra vuelta de tuerca: Un clásico imprescindible

0

otra-vuelta-de-tuerca.jpgPublicada por primera vez en 1898, Otra vuelta de tuerca, de Henry James, no solo no ha envejecido un ápice sino que continúa siendo la obra cumbre de la literatura sobre fantasmas.  James, que además de un gran escritor fue un prestigioso crítico literario, formaba parte de la legión de admiradores de las obras del irlandés Sheridan Le Fanu, padre de la literatura de horror moderna, y no tardó en darse cuenta de que los textos sobre fantasmas se prestaban a interesantes experimentos con los que seguir sosteniendo sus teorías literarias, entre ellas las expuestas en El punto de vista, una obra capital en la que James argumentaba que “el narrador no solo es el sujeto, sino también el objeto de la narración”. 

Así, Otra Vuelta de tuerca es un ensayo de sus tesis sobre la perspectiva.  Al iniciar la lectura, inducidos por una introducción misteriosa de por sí que, aunque aparentemente ajena a la historia principal,  nos proporciona las coordenadas necesarias para situarnos en ella, la trama se asienta sobre la percepción aparentemente objetiva de la narradora-protagonista, que se nos presenta como mera cronista de los acontecimientos. 

Se trata de una joven institutriz típicamente victoriana,  reprimida y puritana, de nombre desconocido,  que acude a Bly (una mansión en el campo) para cuidar de dos encantadores huérfanos, Flora y Miles, contratada por su rico tío y tutor,  que al parecer no desea hacerse cargo de ellos más que en lo estrictamente material. La institutriz, a la que adivinamos enamorada platónicamente de su patrón, llega a Bly empeñada en mantener una dignidad que nadie le disputa y llena de miedos y recelos que la buena acogida que le dispensan los niños y el ama de llaves, la señora Grose, no logran disipar.  Además, su tranquilidad se ve pronto turbada por la repentina aparición de fantasmas. Su primera reacción -ocultar sus visiones al resto de habitantes de la casa- es sorprendente, tanto que empezamos a creer que solo son alucinaciones de su mente enferma. 

Pero entonces la señora Grose, una mujer racional y sencilla, carente totalmente de imaginación y malicia, reconoce en la descripción que hace la institutriz del espíritu que acaba de ver a Peter Quint,  un antiguo criado del dueño de la finca contra el que la buena mujer (representante típica de la mentalidad victoriana) tiene toda clase de prejuicios y al que atribuye una culpable relación con la Srta. Jessel, la anterior institutriz, ahora también convertida en fantasma.

Las palabras de la señora Grose no sólo nos convencen de la realidad de las visiones, sino que consiguen que demos por buenas tanto las anteriores palabras de la institutriz como su absoluta certeza de que el verdadero objetivo de los fantasmas es dominar a los niños.  Obsesionada por su responsabilidad, el único medio de salvarles de su dominio que se le ocurre a la institutriz es someterlos a una vigilancia tan inexorable que resulta agobiante.  Sin embargo, pronto llega al convencimiento de que los niños, imagen de la más absoluta belleza e inocencia,  no solo ven a los fantasmas sino que están en connivencia con ellos…  

La maestría literaria de James convierte el sencillo argumento en una obra de gran complejidad, tanto de fondo como formal.  Además de realizar un profundo estudio psicológico de la compleja mente de la protagonista, el texto está estructurado de tal forma que su significado cambia completamente según cual sea el punto de vista que adopte el lector, de tal forma que los misterios que plantea no terminan cuando hemos acabado de leerlo.  De hecho, cuando llegamos al final es cuando surgen las verdaderas preguntas:   ¿Dónde está el mal?  ¿A quién hemos de creer?   ¿A la atormentada institutriz? ¿A la sumisa y paciente señora Grose? ¿O a los hostigados y un punto perversos niños?

Ácida crítica de la hipócrita sociedad victoriana, llena de alusiones, tabúes y sobreentendidos, en Otra vuelta de tuerca es cierto lo que parece imposible, y posible lo que parece increíble.  Es una historia que se presta a múltiples interpretaciones, de tal manera que se convierte en varias novelas en una.  De hecho, la ambigüedad es una de sus mayores virtudes y su hondura simbólica y psicológica es tal que no basta con una sola lectura para apreciarla.  Por eso, aunque la crítica inicial no percibió sus excelentes valores literarios, se mantiene fresca a pesar de los años que lleva desafiando a los  expertos que intentan analizarla desde su publicación.  

Cómo tomar una curva en la nieve con un Porsche 911 GT3 RS

0

Y de nuevo, gracias a GermanCarBlog, he topado con unas imágenes muy curiosas. Muestran cómo se puede tomar una curva nevada con el coche del título. El curso se hizo en Escandinavia, pero el lugar exacto no logro encontrarlo. Ah, no os asustéis. A la primera imagen sólo sale un coche, es su repetición (lo digo por experiencia).

Secuencia del Porsche 911 GT3 RS en la curva

El «.gif», después del enlace.

De nuevo, otro desastre de Brilliance

0

Después de que Brilliance sometiera a su BS6 con sólo 2 airbags al crash test, y saliese con 0 estrellas en el ADAC y 1 en el Euro NCAP (en el seguno intento fueron 3), la marca china somete al BS4, la berlina inmediatamente inferior al BS6, a los temidos exámenes de seguridad. Para intentar sacarse la mala fama de inseguros, han puesto 4 airbags en él. Pero en los crash-test chinos no ha salido muy bien parado, teniendo en cuenta que lo efectúan a sólo 56km/h.

Brilliance BS4, antes del desastre

Han hecho varias pruebas, entre ellas una que no hacen ni el ADAC ni el Euro NCAP: el choque frontal al 100%. Es decir, el 100% de la superfície frontal choca contra un obstáculo… indeformable. Por eso, y para evitar infartos, os pondremos sólamente el choque al 40 %

Es difícil batir el precio de reventa de un Volkswagen

0

Volkswagen nunca me ha gustado, es una marca que intento evitar. Pero hay una cosa que ninguna marca logrará superar: el precio de reventa (¿será por el gran precio de venta?). Así lo afirma el anuncio que gracias a GermanCarBlog os puedo enseñar hoy. Un Golf vendido por casi $190.000! Pero es un Golf especial

Es difícil batir el precio de este Golf…

Efectivamente, el Golf es el coche más caro por lo que ofrece. Pero es el del Papa de Roma!

El anuncio de Seat de fin de año

0

Como muchos sabréis, los 3 últimos anuncios del año y los 3 primeros son los más caros de todos. Pues Seat nos sorprendió con uno verdaderamente trabajado que nos mostraba los principales modelos de la marca durante toda su historia, incluido el concept-car Tribu. Hasta hace poco, el anuncio no se colgó en Youtube, pero alguien lo ha hecho recientemente. Es uno de los mejores anuncios que ha hecho nunca. Sin más, disfrutadlo.

Posiblemente, el chico más afortunado de todos

0

Hace unos días os enseñaba aquel vídeo del sistema antiempotramiento de los camiones. Pues bien, hoy pasamos de la teoría a una práctica bastante similar. Lo único que en vez de empotrarse por detrás, el camión se cae sobre el coche. Sólo queda papel de chapa cuando, de repente, el conductor del coche sale vivito y coleando de la ferralla con sólo algunos rasguños. Qué suerte tienen algunos! Pero mucha suerte!

«El Pacto de Tokio»

0

RamosLeo en algunos medios de prensa escrita ( en uno que empieza por «M»); que supuestamente el Milán está interesado en Sergio Ramos y que así podría romper el Pacto de «no agresión» de Tokio que supuestamente dialogaron Real Madrid y Milán. Yo creo que tanto el «Pacto» es invención de la prensa, como que es esta misma quien se lo salta a la torera.

Es decir; un pacto de no agresión. El Milán tiene prohibido acercarse a ningún jugador del Real Madrid, y Calderón no prometerá por enésima vez a Kaká. Yo no me lo creo.