El subgénero de la tragicomedia entre fogones empieza a ser patrimonio del cine europeo, y más concretamente del alemán. De producciones (o coproducciones) alemanas han salido entrañables películas como Deliciosa Marta, que ya tuvo su remake americano protagonizado por Catherine Zeta Jones, o Soul Kitchen; dos historias de amor y realización personal en la cocina que funcionan de maravilla como historia ligera tan disfrutable como fácil de olvidar.
Bon Appétit, de coproducción española, alemana y suiza; sigue esta línea temática aunque marcando en ella un pico notable, pues esta historia de amigos que se besan es una película mucho más elaborada de lo que aparenta.







