Con la llegada del verano y el aumento de las temperaturas, la importancia de proteger la piel de la exposición solar se vuelve crucial. El Dr. Jorge Soto, dermatólogo de Policlínica Gipuzkoa, advierte sobre el riesgo de cáncer de piel, incluyendo formas graves como el melanoma y el carcinoma epidermoide, asociados a quemaduras solares y a la falta de protección adecuada. La radiación solar es considerada uno de los factores más agresivos para la piel, por lo que adaptar la exposición al sol según el tipo de piel y utilizar fotoprotectores es esencial.
Además de los efectos visibles, el Dr. Soto destaca que el envejecimiento de la piel puede tener repercusiones en la salud general del organismo. La piel envejecida no solo presenta cambios estéticos, sino que también afecta la liberación de sustancias químicas que influyen en el funcionamiento de otros órganos, como los huesos y el cerebro. Una piel sana colabora en la producción de proteínas que son fundamentales para la fortaleza ósea, y su deterioro puede aumentar el riesgo de enfermedades como la osteoporosis. Asimismo, se ha encontrado una relación inquietante entre la salud de la piel y el deterioro cognitivo, sugiriendo que una piel seca y envejecida puede liberar sustancias inflamatorias que perjudican el sistema nervioso central.
Para mitigar estos efectos negativos, el Dr. Soto enfatiza la importancia de mantener la piel bien hidratada. Una adecuada hidratación cutánea puede ayudar a disminuir la inflamación y contribuir a una mejor salud neurológica, especialmente en la población mayor.
El dermatólogo también advierte sobre otros factores que pueden acelerar el envejecimiento cutáneo, como la contaminación ambiental, el estrés y el aislamiento social. Estos elementos pueden activar procesos inflamatorios que afectan no solo a la piel, sino también a la salud general.
Para cuidar la piel este verano, el Dr. Soto propone adoptar hábitos sencillos y accesibles que pueden marcar una gran diferencia. Entre sus recomendaciones se encuentran proteger la piel del sol diariamente, mantener una buena hidratación, realizar ejercicio físico regularmente, llevar una alimentación equilibrada, asegurar un adecuado descanso y fomentar las relaciones sociales, así como evitar hábitos perjudiciales, como fumar y consumir alcohol.
«Implementar estas rutinas de manera continua representa más del 90% de lo que se necesita para fomentar una vida saludable y, por ende, una longevidad plena», concluye el especialista, enfatizando la relación entre la salud de la piel y el bienestar general del individuo.


