Cuatro décadas después de que el sida emergiera como una crisis de salud global, los avances en la lucha contra el VIH se encuentran en una encrucijada, amenazados por la disminución de la ayuda internacional y las crecientes presiones financieras sobre los programas de prevención y tratamiento. En el contexto de la Reunión de Alto Nivel de la Asamblea General sobre el VIH/sida, que se celebra cada cinco años, líderes, activistas y representantes de comunidades instaron a los gobiernos a reafirmar su compromiso de erradicar el sida como amenaza para la salud pública antes de 2030.
La reunión de dos días, que tiene lugar en la sede de las Naciones Unidas, tiene como objetivo adoptar una nueva Declaración Política que guiará la respuesta internacional al VIH en los próximos cinco años y servirá de marco para exigir el cumplimiento de los compromisos nacionales hasta 2030. La vicesecretaria general de la ONU, Amina Mohammed, destacó los logros alcanzados a través de décadas de cooperación internacional. En representación del secretario general, António Guterres, subrayó que las muertes relacionadas con el sida han caído un 70% desde su punto máximo en 2004 y que más de 32 millones de personas reciben actualmente tratamiento antirretroviral en todo el mundo. Sin embargo, Mohammed enfatizó que el progreso sigue siendo desigual y frágil, ya que, a finales de 2024, 9,2 millones de personas aún carecían de acceso al tratamiento.
Los recortes en financiación están afectando los programas de prevención y los sistemas comunitarios que son indispensables para la respuesta, advirtió la vicesecretaria general. Se requiere actuar en cinco frentes: ampliar acceso a la prevención y al tratamiento, reforzar el liderazgo comunitario, proteger los derechos humanos, incrementar la financiación y revitalizar la cooperación internacional. Además, subrayó que el estigma, la discriminación y la reducción del espacio cívico ponen en peligro vidas.
Winnie Byanyima, directora ejecutiva de ONUSIDA, alertó sobre cómo la caída de la financiación para el desarrollo impacta especialmente en los programas contra el VIH en países con bajos ingresos. Datos recientes indican que la financiación para el desarrollo se redujo en un 23% en 2025, el mayor descenso registrado hasta la fecha. Byanyima también destacó que las pruebas de VIH han disminuido un 22% en contextos con mayor carga de la enfermedad, lo que significa que más personas no conocen su estado serológico mientras el virus se propaga. En algunos lugares, la financiación para preservativos ha caído más de un 90%. Sin embargo, a pesar de estos retrocesos, enfatizó que es posible poner fin al sida y que la investigación podría llevar a una cura, aunque alertó sobre un “momento peligroso” para el multilateralismo.
Karen Dunaway, responsable de programas en la Comunidad Internacional de Mujeres que Viven con el VIH, recordó la importancia de las decisiones que se toman en las salas de conferencias y su impacto directo en las vidas de las personas. Abogó por la protección de la autonomía corporal, la promoción de la igualdad de género y la eliminación de leyes y políticas que excluyen o estigmatizan a poblaciones clave. Dunaway resaltó que los avances en la lucha contra el VIH no se lograron sin esfuerzo, sino que son el resultado de décadas de activismo. «El futuro de esta respuesta dependerá de las decisiones que tomemos en esta sala», concluyó.
Fuente: ONU noticias Salud


