En cualquiera de las grandes librerías de Alemania, a medio camino entre el pasillo de narrativa y el de historia, hay una sección de veintiún y unos años contados rotulados con la etiqueta “novela de la unificación”. Desde principios de los 90, sus estantes han ido bombeando con el peso de autores como Thomas Brussig, Ingo Schulze y Günter Grass. Más de un librero se habrá sentido tentado de archivar en él La torre, un volumen de casi mil páginas firmado por el escritor de Dresde Uwe Tellkamp. “De libros sobre la caída del Muro, se han escrito a montones-espeta Tellkamp, ​​tajante-. La mayoría son obras realistas, llenas de datos y bastante frías. Yo soy heredero de un país con una tradición romántica muy rica, y no me quiero esconder. Aquí he jugado a mezclar la historia con la magia”.

Tellkamp no es un hombre especialmente vanidoso, pero tampoco se ruboriza cuando dice que se siente orgulloso con los resultados de la torre, la más ambiciosa de todas sus obras hasta hoy. Sin embargo, cuando la editorial Suhrkamp de Fránkfurt lo publicó el año 2008 no se podía imaginar que sería reconocido con galardones tan prestigiosos como el Premio Nacional Alemán.

Después de que los aliados se repartieran el pastel, muchas familias quedaron sometidas a la URSS. Algunas optaron por obedecer y seguir las directrices del régimen, pero otros crearon pequeñas sociedades que conservaban el gusto por el arte burgués, por la pintura, la música y la cultura en general. “Hasta el fin de la Guerra Fría, vivíamos prácticamente desinformados-explica Tellkamp, ​​ya más serio-. Ni los diarios ni la televisión hacían un papel crítico. En realidad, su única función era apuntalar las cúpulas del poder y combatir a los disidentes. Pero los más inteligentes se hermanaron para crear espacios donde las opiniones divergentes sí eran toleradas”. Es el caso de la familia de Richard Hoffman, que vive en un barrio residencial del Elba conocido como La Torre, un ambiente similar al que conoció Uwe Tellkamp de adolescente.

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Evidentemente, estos guetos selectos se han extinguido radicalmente en Alemania. Pero como dice Tellkamp, ​​de lugares como La Torre han existido prácticamente siempre. “Cuando leo Thomas Mann, me doy cuenta que el sanatorio de La montaña mágica es mucho más que un centro para enfermos-dice el autor-. Y si lees la prensa del último año te das cuenta que los países árabes estaban llenos de burbujas como esta”. Tellkamp quería volver al mundo de su infancia y hablar de aquellas personas que vivían en una especie de nube para escapar de los mecanismos de control social. Resultado: un bestseller.

Fuente: diario siglo XXI