¿Quién dijo qué lo bueno viene en frasco chico? Esta frase de antaño ha recorrido el mundo entero dejando constancia de que calidad no va de la mano con tamaño, mas en el caso de hoy, lamentablemente, la vamos a desterrar.

Claro está que toda regla posee una excepción que la hace fuerte y creíble. Pues en el caso de hoy,  vamos a darnos un paseo por una de las firmas responsable de cientos de reuniones entre amigos, cierres de tratos y festejos por negocios exitosos.

Estamos hablando, ni más ni menos, que de la mundialmente conocida Johnnie Walker, quien presenta un catálogo súper exclusivo de bebidas de gran calidad. Sin embargo, en el presente artículo haremos referencia a uno de los platos fuertes de la casa, pues hemos puesto principal atención en el Johnnie Walker Blue Label. Sin lugar a dudas, un verdadero ícono en whiskies de calidad superior.

Este whisky, presenta un notable compuesto de maltas seleccionadas entre las mejores de Escocia, lo que le aporta un sabor característico e inconfundible, así como una personalidad única, destacable por entre todas las conocidas.

Un verdadero poema de los dioses, para quienes disfrutan de una buena medida de esta bebida, la cual puede venir acompañada de hielo, agua, o simplemente sola.

La casa Walker, fabrica este tipo de bebidas Premium, desde 1920, año en que se conmemoraba el primer centenario de vida de la misma. En ese entonces, Alexander Walker II, quien se hallaba al frente de la ya prestigiosa firma, decidió lanzar una edición especial bajo la versión Gold.

Desde entonces, los éxitos fueron incontables, dentro de esta nueva variedad de lujo.

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