Durante décadas, el enfoque en la salud de las mujeres ha estado marcado por la atención a la maternidad y la mortalidad relacionada con el embarazo y el parto. Sin embargo, un análisis de la Organización Mundial de la Salud (OMS) revela que la mayoría de las muertes de mujeres ocurren fuera de este contexto, lo que plantea un grave desafío en la atención sanitaria hacia este colectivo. A pesar de vivir más años, gran parte de este tiempo es a menudo acompañado de enfermedades crónicas y discapacidad, lo que resalta una creciente preocupación por la calidad de vida de las mujeres.
La OMS ha señalado que existe una tendencia a considerar a las mujeres únicamente en función de su capacidad reproductiva, ignorando sus necesidades de salud en las etapas de la vida que no están relacionadas con la maternidad. Este enfoque ha llevado a consecuencias evidentes, reflejadas en las estadísticas de mortalidad. Aunque las tasas de mortalidad han ido disminuyendo en general en Europa desde el año 2000, la ubicación geográfica sigue siendo un factor determinante en la expectativa de vida. Las mujeres que residen en Asia Central, Europa Oriental y Asia Occidental enfrentan tasas de mortalidad significativamente más altas en comparación con aquellas de Europa Septentrional, Meridional y Occidental.
Además, la forma en que se registran las muertes presenta notables disparidades. Para las mujeres mayores de 45 años, las causas de muerte son un 14% más propensas a ser catalogadas como “mal definidas” en comparación con los hombres, una situación que incluye diagnósticos vagos como fragilidad y demencia no especificada. Esto no solo complica la identificación de la causa de muerte, sino que también distorsiona las estrategias preventivas y la investigación relacionada con la salud femenina. La invisibilidad de las mujeres en los sistemas de salud y en los datos relevantes impide una comprensión precisa de las enfermedades que les afectan.
Otras problemáticas, como la violencia contra las mujeres, permanecen ocultas en las estadísticas. Las evidencias sugieren que el alcance de la violencia es mayor al que indican los datos disponibles, debido al estigma y a las normas sociales que dificultan su reporte. Las mujeres mayores también enfrentan riesgos significativos, incluidos el maltrato psicológico y la violencia de pareja.
La OMS hace un llamado para que la atención hacia la salud de las mujeres abarque todo el ciclo vital y no solo los aspectos reproductivos. La creciente carga de enfermedades crónicas entre las mujeres, que a menudo incluyen condiciones graves como demencia, no recibe la atención que merece en comparación con otros aspectos de la salud femenina. La organización enfatiza la necesidad de mejorar los sistemas de información y de investigación, asegurando que las mujeres sean visibles en las políticas y prioridades sanitarias. El objetivo es que se desarrolle un enfoque más inclusivo que responda a las complejas necesidades de salud de las mujeres en todas las etapas de sus vidas.
Fuente: ONU noticias Salud


