La epidemia de ébola bundibugyo sigue extendiéndose de manera alarmante en la República Democrática del Congo (RDC). Ante esta situación, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha hecho un llamado urgente para establecer una tregua humanitaria de al menos seis meses. Esto permitiría a los equipos médicos acceder a las comunidades afectadas y tomar el control de la transmisión del virus.
Durante la apertura de la 76ª sesión del Comité Regional para África, el doctor Mohamed Yakub Janabi, director de la oficina regional de la OMS, expresó que aunque existen herramientas y conocimientos para combatir el ébola, el verdadero reto es el acceso a las poblaciones afectadas. «Cuando logramos llegar a las poblaciones, detenemos la transmisión. Cuando no podemos, el virus continúa propagándose», puntualizó.
La situación se ha agravado debido a la inseguridad persistente en la región, resultado de décadas de conflictos que han debilitado el Estado de derecho y provocado el desplazamiento de más de un millón de personas. Según el balance más reciente, la RDC ha registrado 5514 casos confirmados y 2642 muertes, lo que convierte esta epidemia en la segunda más grave de la historia y la de más rápido crecimiento.
Frente a este empeoramiento, las autoridades de salud han hecho un llamado a aumentar los esfuerzos y capacidades en la respuesta al brote. En un comunicado conjunto, Janabi, junto al director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, y al director general de Africa CDC, Jean Kaseya, indicaron la necesidad de multiplicar las capacidades de respuesta actuales, abogando por intervenciones concretas en todas las áreas afectadas.
La protección del personal de salud también ha sido identificada como una prioridad urgente, ya que hasta la fecha, 158 profesionales de la salud han contraído el virus, de los cuales 45 han fallecido. Para combatir la epidemia, se hace imperativa la identificación de cada caso y el rastreo de todos los contactos, con el objetivo de interrumpir las cadenas de transmisión.
La OMS ha emitido recomendaciones específicas para mejorar la situación, que incluyen el refuerzo de la vigilancia en las áreas de alto riesgo y el despliegue de equipos sanitarios internacionales. Además, se ha solicitado a la RDC facilitar el envío de materiales médicos y acelerar los procesos aduaneros para estos equipos esenciales.
Finalmente, la OMS ha mantenido la epidemia como una emergencia de salud pública de importancia internacional, destacando que el riesgo para los países vecinos sigue siendo alto. Con la esperanza de frenar el avance del virus, la organización hace un llamado a la comunidad internacional y a las autoridades locales: es fundamental actuar con rapidez y eficacia para proteger a las comunidades y minimizar el impacto de este brote mortal.
Fuente: ONU noticias Salud


