Un análisis reciente llevado a cabo en 44 centros educativos de Barcelona ha revelado que el 55% de los envoltorios utilizados en los almuerzos de los estudiantes siguen siendo desechables. Esta situación se presenta a pesar de la creciente conciencia ambiental dentro de la comunidad educativa. Especialistas como Meritxell Hernández, del CEP de Roll’eat, han señalado que estos datos, aunque no resultan alentadores, son cruciales para definir las acciones que deben reforzarse, según indica el informe del Ajuntament de Barcelona.
El programa Embolcalls+Sostenibles, impulsado por el proyecto Escoles+Sostenibles del Ayuntamiento de Barcelona, ha compartido los resultados de este análisis. El estudio, elaborado por la organización Rezero, muestra que, aunque casi la mitad de los envoltorios utilizados (un 45%) son ya alternativas reutilizables, el hecho de que el 55% continúe siendo de un solo uso es una señal de que aún queda trabajo por hacer. Es notable que en los centros de primaria, donde el trabajo de sensibilización es más intenso, las cifras de uso de alternativas reutilizables son significativamente mejores que en secundaria, lo que indica un aumento en la concienciación de los más jóvenes.
El análisis también desglosa la composición de los residuos generados por el uso de materiales de un solo uso, siendo el papel de cocina el más utilizado, con un 30% del total. Este alto porcentaje se atribuye al hecho de que muchos alumnos lo emplean para envolver sus bocadillos antes de introducirlos en sus fiambreras. Otros residuos destacados son los envoltorios de bollería industrial (28%), el papel de aluminio (16%), bolsas de plástico (12%), envases de bebidas (9%) y film transparente (5%).
Meritxell Hernández, experta en sostenibilidad y CEO de Roll’eat, ha valorado positivamente estos resultados, indicando que reflejan avances significativos en la reducción de residuos, aunque aún hay un largo camino por recorrer. «Estos datos confirman que, incluso en entornos actualmente concienciados, los envoltorios de un solo uso aún son predominantes», ha indicado. Sin embargo, también ha observado que la reducción en el uso de film transparente y papel de aluminio es un signo alentador de que las iniciativas de sensibilización están comenzando a cambiar los hábitos de los estudiantes.
La importancia de este tipo de estudios radica en su capacidad para evaluar de manera objetiva si las acciones pedagógicas están alterando los comportamientos de los alumnos y en orientar futuros esfuerzos hacia la sostenibilidad. A pesar de los avances, el informe destaca que la generación de residuos relacionados con los almuerzos sigue siendo un desafío crítico en la vida cotidiana del alumnado. Así, los expertos abogan por la necesidad de seguir fomentando medidas que faciliten la reducción de materiales desechables y de proporcionar alternativas prácticas y accesibles para las familias, con el objetivo de lograr entornos educativos más sostenibles.


