Miami Heat campeón

En una de las mejores finales que se recuerden en la NBA desde hace años, probablemente desde que Michael Jordan las protagonizara, finalmente los Miami Heat lograron hacerse con su segundo anillo de la NBA de forma consecutiva, derrotando por 95 a 88 a San Antonio Spurs, en un encuentro que mantuvo la emoción hasta el final, y que sólo se decidió en el último minuto de juego.

De este modo, no se puede dejar de destacar la figura del alero LeBron James, quien volvió a demostrar que hoy por hoy es el más desequilibrante de la liga, con un doble-doble (37 puntos y 12 rebotes), siendo la gran basa de los dueños de casa en este encuentro decisivo, pero no tanto ayer, sino especialmente en el sexto encuentro, cuando parecía que la serie se le escapaba al Heat, y la rescató, sin olvidar tampoco la ayuda de Ray Allen.

Tampoco se puede dejar de tener en cuenta que esta victoria permitió a los Heat conseguir el tercer título de liga, segundo consecutivo, en las cuatro finales que han disputado en su historia, las terceras seguidas desde que en la temporada del 2011, mismo año en el que justamente James llegó desde Cleveland, para unirse a Wade y Bosh, y formar un conjunto titular de Miami que hace temblar de sólo pensarlo.

James, que ganó su segundo título de Jugador Más Valioso (MVP), fue el centro de todos los flashes en los festejos de la obtención de su segundo anillo de la NBA, aunque ni él ni sus compañeros dudaron en demorar los mismos por un segundo para saludar a los guerreros de San Antonio, que demostraron haber sido también merecedores del anillo.

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De todos modos, quedó claro por momentos que la juventud y frescura de Miami pesó en algunos momentos decisivos de la serie por encima de un San Antonio que especialmente ayer, a excepción de Leonard, estuvo muy apurado y tomando decisiones que no son propias del conjunto que tenía más experiencias en estas instancias.