La reciente actualización de Eurostat ha revelado datos preocupantes acerca de la emancipación juvenil en España, donde la edad media para abandonar el hogar familiar ha alcanzado los 30,2 años en 2025, un aumento significativo en comparación con los 29,8 años registrados en 2020. Este incremento sitúa al país entre los cuatro Estados miembros de la Unión Europea donde los jóvenes tardan más en volar del nido. En contraste, la media de la Unión Europea ha experimentado una ligera disminución, pasando de 26,4 a 26,3 años en el mismo periodo, lo que amplía la brecha a 3,9 años.
Ferran Font, portavoz y director de Estudios de pisos.com, comentó sobre esta tendencia, indicando que «la edad de emancipación ha dejado de retratar una decisión personal para retratar una barrera de entrada». Según Font, muchos jóvenes se enfrentan a un mercado laboral que no les permite acumular los recursos necesarios para independizarse, enfrentándose a requisitos de solvencia, avales y estabilidad contractual que dificultan aún más la salida del hogar.
La situación se ha convertido en una carrera de fondo para muchos españoles, donde los años de renting y contratos discontinuos complican el acceso a una vivienda propia. Mientras que algunos siguen considerando la permanencia en el hogar familiar como una cuestión de elección generacional, Font enfatiza que «ningún joven decide quedarse en casa de sus padres hasta los 30 por comodidad».
Los datos son aún más preocupantes al analizar el contexto europeo: los países que lideran esta lista, como Croacia, Grecia y Eslovaquia, reflejan un patrón común de un mercado de alquiler limitado y una fuerte cultura de propiedad. En el lado opuesto de la tabla se encuentran naciones como Finlandia, donde la emancipación ocurre a una edad media de 21,3 años, y Dinamarca, con 21,8 años, gracias a un mercado de alquiler más robusto y accesible.
El caso de Suecia también es notable. Este país ha visto un aumento considerable en la edad de emancipación, pasando de 17,5 años en 2020 a 23,1 años en 2025, una tendencia que pone en evidencia el deterioro del acceso a la vivienda en sus ciudades más grandes.
Así, la distancia entre España y los países que facilitan una emancipación más temprana puede alcanzar hasta 8,9 años. Como concluye Ferran Font, «mientras aquí no crezca la oferta de vivienda asequible, el indicador seguirá subiendo décima a décima». En medio de esta difícil realidad, se hace evidente que la falta de un parque de alquiler estable y los altos precios del mercado inmobiliario son factores que perpetúan la situación de muchos jóvenes españoles atrapados en el hogar familiar.


