En 2025, el 16,3% de la población adulta en la Unión Europea se clasificó como obesa, alcanzando un índice de masa corporal (IMC) de 30 o más. Adicionalmente, un 35,4% se consideró preobeso, es decir, con un IMC entre 25 y 30. Estas cifras indican que más de la mitad de la población de la UE presenta algún tipo de sobrepeso.
El análisis por género revela una mayor prevalencia de sobrepeso en hombres comparado con mujeres. La tasa de obesidad fue del 17,4% entre los hombres y del 15,3% entre las mujeres. Asimismo, el 41,9% de los hombres se ubicó en la categoría de preobesidad, en contraste con el 29,3% de las mujeres. Sin embargo, las mujeres presentaron una mayor propensión a estar bajo peso, con un 2,9% en comparación con el 1,0% de los hombres.
Entre los Estados miembros, Malta encabezó la lista con la tasa de obesidad más alta, donde más de un cuarto de la población es obesa, alcanzando un 26,6%. Otras naciones con altas tasas de obesidad son Letonia, con un 24,6%, y Finlandia, con un 23,2%. Por otro lado, Italia registró la menor tasa de obesidad, con solo un 7,0%, seguido por Grecia y Rumanía, con cifras del 12,8% y 12,9%, respectivamente.
El índice de obesidad también se utiliza como un indicador clave para monitorear el progreso hacia los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), en particular el ODS 2, que busca erradicar el hambre y la malnutrición, y el ODS 3, que promueve la salud y el bienestar para todos en todas las edades. Aunque la erradicación del hambre y la malnutrición son objetivos fundamentales, la obesidad se ha convertido en un problema de salud pública significativo en Europa, reflejando la necesidad de adoptar medidas más efectivas en el ámbito de la nutrición y la salud.


