Un mes después de que se declarara un brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC) y Uganda, la situación sigue empeorando. En la RDC se han confirmado más de 780 casos y se han registrado 180 muertes, mientras que Uganda ha reportado 19 casos, de los cuales dos han resultado fatales. A pesar de que hay alrededor de 400 camas disponibles y cuatro laboratorios operativos, solo dos de ellos pueden procesar cerca de mil muestras diarias. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha indicado que estos recursos son insuficientes para contener el brote, situando la situación en un nivel de respuesta de 3 o 4 sobre 10.
La doctora Rose Belizaire, encargada de la emergencia de la OMS en África, ha subrayado la necesidad de que todos los socios incrementen sus esfuerzos para hacer frente al brote, que avanza rápidamente. La respuesta al brote no solo se centra en la atención médica, sino que se articula en torno a once pilares que incluyen vigilancia comunitaria, investigación, tratamiento y control de infecciones. Además, se ha establecido un apoyo psicosocial y nutricional para los pacientes y sus familias.
En una reciente visita a Beni, una de las áreas más afectadas, la doctora Belizaire quedó impresionada por la preparación del personal local, que cuenta con el conocimiento técnico necesario, aunque carecen de recursos humanos y logísticos. Además, se ha observado un cambio demográfico en los afectados, con un aumento en los casos entre mujeres y niños, lo que no sorprende a la experta dado que son ellas quienes suelen cuidar a los enfermos en sus familias.
La cooperación entre la RDC y Uganda se ha reforzado, tomando en cuenta la intensa interrelación de las comunidades fronterizas. Ambos países han acordado utilizar equipos conjuntos y fortalecer sus capacidades de laboratorio, así como establecer un centro de tratamiento que brinde atención médica cercana a la población congoleña.
El compromiso de la OMS y la comunidad internacional es vital para afrontar esta crisis de salud pública. La doctora Belizaire comparte experiencias conmovedoras, incluido el reencuentro con un superviviente de un brote anterior de ébola que ahora trabaja como epidemiólogo, agradeciendo a la organización por salvarle la vida. Este encuentro recalca la importancia de la experiencia acumulada en la respuesta a epidemias y la necesidad de colaboración continua en la lucha contra el ébola en una región que enfrenta retos significativos.
Fuente: ONU noticias Salud


