El príncipe

RedondoEn la actualidad cuando en el mundo del fútbol se habla de la posición de medio-centro a todos nos viene a la cabeza un tipo de jugador  fuerte, luchador, gran recuperador de balones pero poco dotado técnicamente. Gattuso, Makelele o Albelda,  son claros ejemplos de este tipo de jugadores. Buena parte de los aficionados se ven identificados con ellos gracias a su incansable esfuerzo y trabajo durante todo el partido. La mayoría de los equipos juega con uno de estos jugadores, o incluso dos, para, según dicen, aportar “equilibrio” en el centro del campo. Curioso que el equipo que no juega con ninguno de este tipo de jugadores, el Barcelona, es el equipo que mejor juega al fútbol hoy en día. Estoy seguro que todos los aficionados del Real Madrid cuando ven jugar a su equipo con Emerson y Diarra en el medio-centro se acuerdan del último gran 5 del club: Fernando Redondo. Un jugador sencillamente soberbio, que en los partidos más importantes, donde algunos tienden a desaparecer, se crecía y se hacía dueño y señor del campo, manejando a su antojo el ritmo del juego.

Redondo se crío futbolísticamente en la inagotable cantera de Argentinos Juniors, de donde salió, nada más y nada menos, que un tal Diego Armando Maradona. Con Maradona, aparte de Argentinos Juniors, comparte ídolo, Bochini, posiblemente el mejor 5 de la historia de Argentina. No tardó en dar el salto a Europa, en concreto al Tenerife, donde de la mano de Jorge Valdano asombró a media Europa gracias a su depurada técnica y su visión de juego. En 1994 fichó por el Real Madrid junto con Valdano, que le consideraba una pieza clave para su proyecto. Tardó en acoplarse al equipo, debido a las lesiones y al buen estado de forma de Luis Milla, pero se hizo con un hueco en el equipo titular y fue clave en la conquista del título de Liga. Jugó en el Madrid hasta el año 2000, cuando, sorprendentemente, fue vendido por el recién llegado a la presidencia, Florentino Pérez, al Milan, donde apenas jugó debido a las lesiones. Se retiró en el año 2005 con un palmares espectacular: 2 Copas de Europa, 2 Ligas, 1 Intercontinental y 1 Supercopa con el Madrid. El lunar de su carrera fue la selección argentina, de la que no fue miembro gran parte de su carrera por desavenencias con el seleccionador Daniel Pasarella.

Pero más allá de los títulos, lo que será recordado de Redondo es su elegancia y clase futbolística. Los que le vimos jugar, jamás olvidaremos aquella jugada en Old Trafford en la que regaló un gol a Raúl tras un regate de tacón. Últimamente se dice que el Madrid está interesado en Gago, el que dicen es el sucesor natural de Redondo. Habrá que verle, pero muy bueno tendrá que ser para hacer olvidar al Príncipe Fernando Redondo.

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