No estoy muy puesta en la literatura hispanoamericana actual, lo reconozco. Este autor mexicano pertenece a la Generación del Crack y sus historias huyen del tono mágico que solemos esperar de las novelas de ese continente. Nada de García Márquez por aquí. Si acaso algo de Borges; a mí me lo ha recordado.
En este libro de relatos se pasean muchos personajes reales. ¿Alguien sabe que Edison estaba obsesionado con construir una muñeca parlante? ¿O que una de las más grandes descubridoras de fósiles de dinosaurios era una chica inglesa? Gran parte de los cuentos son historias ficcionadas de personajes reales, o sea, que se basan en datos reales y crean una historia ficticia a partir de ellos. A ratos parece un buen libro de historia, de ésos que apetece leer.
Otros cuentos son pura invención, claro. Si hay un tema común en todos ellos es –según confiesa el propio autor- la mujer. Desde la estremecedora primera imagen de las muñecas de porcelana hundidas en un naufragio, a la confusa “mujer que no habla ruso”, que espera a un hombre que no llega. O las mujeres que se reúnen para apedrear a las adúlteras en “Antes del hambre de las hienas”, clara metáfora de cómo las mujeres a veces somos nuestras peores enemigas.
Muy bien escrito y muy interesante, aunque tal vez la voz que nos narra las historias es un poco fría. Debe ser aposta, claro, pero se echa en falta algo de calor en algunas historias.