En 2024, un impresionante 94,4% de los niños en la Unión Europea, con edades comprendidas entre los 3 años y el inicio de la educación primaria obligatoria, participaron en la educación infantil. Este alto porcentaje destaca la creciente importancia que se otorga a la educación temprana en la región.
En un análisis de las 198 regiones clasificadas a nivel 2 de la nomenclatura de unidades territoriales para la estadística (NUTS), se observó que en la mitad de ellas, la tasa de participación ya alcanzó el objetivo del 2030 de la UE del 96,0%. Estas regiones se encuentran principalmente en países como Bélgica, Dinamarca, Alemania, España, Francia, Lituania, Hungría, Polonia, Portugal y Suecia, donde más de la mitad de dichas regiones cumplieron con esta meta. Además, Luxemburgo también logró alcanzar el objetivo político del 96,0%.
Un dato notable es que existen 20 regiones en la UE donde prácticamente todos los niños de entre 3 años y la edad de inicio de la educación primaria obligatoria participan en la educación infantil. La mayor parte se encuentra en Francia, con 9 regiones, seguido de Bélgica, con 5. A nivel de capitales, cinco regiones informaron una participación del 100%: Región de Bruselas-Capital (Bélgica), Île-de-France (Francia), Grad Zagreb (Croacia), Budapest (Hungría) y Warszawski stołeczny (Polonia). Otras áreas, como el Centro de Portugal y las regiones alemanas de Hamburgo y Mecklenburg-Vorpommern, también alcanzaron este hito.
Sin embargo, no todas las regiones presentan cifras tan alentadoras. En 17 de las 198 regiones con datos disponibles, la participación en la educación infantil se situó por debajo del 85,0%. Estas regiones de bajo rendimiento están principalmente en países del este de la UE, incluyendo todas las regiones de Rumanía, así como regiones en Chequia y Eslovaquia. La situación también afecta a algunas regiones insulares de Francia, como Mayotte y Córcega, y a otras en Croacia, Austria y Portugal.
El panorama de la educación infantil en la UE subraya tanto los éxitos como los retos en el acceso y la calidad de la educación temprana, diferenciando notablemente el rendimiento entre regiones. Con un futuro incierto, es fundamental que las políticas educativas se enfoquen en elevar la participación en aquellas regiones que aún tienen un camino por recorrer. Las iniciativas para promover la educación en las primeras etapas son clave para el desarrollo sostenible y el bienestar social en toda la Unión.


