Transformación en las Normas de la Franquicia

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Tormo Franquicias identifica seis prioridades para las centrales

La marca y el saber hacer son fundamentales en el mundo de las franquicias, pero las centrales deben ampliar su capacidad para generar valor en cada establecimiento, según un análisis realizado por Tormo Franquicias. Este estudio ha identificado seis prioridades esenciales tanto para redes de franquicias consolidadas como para aquellas empresas que están comenzando a franquiciar.

Tradicionalmente, la asistencia y la formación han sido componentes vitales de una franquicia bien desarrollada. Actualmente, sin embargo, el alcance de estos elementos se ha ampliado considerablemente. Facilitar la gestión comercial, actualizar procedimientos, incorporar nuevas herramientas, interpretar datos y atender a distintos perfiles de franquiciados requiere de una mayor capacidad de gestión y recursos por parte de la central.

El análisis subraya que la evolución de una franquicia exige que la central esté preparada para acompañar al franquiciado a lo largo de toda la relación. La apertura de un establecimiento implica un compromiso que debe materializarse en un apoyo efectivo para atraer clientes, gestionar el negocio y adaptarse a las variaciones del mercado.

Entre las seis prioridades identificadas por Tormo Franquicias se encuentra la necesidad de actualizar el saber hacer. Los procedimientos, la formación y los manuales deben evolucionar conforme al negocio, ya que los cambios en canales de venta, herramientas, costes y demanda requieren una revisión constante de las formas de trabajo. De este modo, el manual que recoge dicho conocimiento debe ser claro, accesible y mantenerse actualizado.

Asimismo, la marca debe facilitar herramientas y estrategias que permitan la captación y fidelización de clientes en cada ubicación. Este aspecto implica coordinar campañas de marketing, atención en buscadores y acciones locales, todo ello con presupuestos y responsabilidades claras.

Otro punto destacado es que la rentabilidad del franquiciado debe guiar todas las decisiones de la central. Políticas de producto, precios, promociones y proveedores impactan directamente en la economía de cada unidad, por lo que es crucial identificar tanto los factores que sostienen el margen como aquellos que lo reducen.

La central también debe enfocarse en convertir los datos disponibles en medidas concretas. La información sobre ventas, compras y márgenes debe ser utilizada para detectar problemas y diseñar mejoras, para lo cual es importante que se sigan criterios comunes y que se realice un seguimiento de las actuaciones acordadas.

Por otro lado, adaptar el apoyo a los distintos perfiles de franquiciados es esencial. El autoempleo, la gestión delegada y la operación de múltiples unidades requieren variaciones en los niveles de formación y supervisión. En este sentido, es recomendable que las expectativas se ajusten desde el principio y que se ofrezca un acompañamiento acorde a cada tipo de franquiciado.

Finalmente, Tormo Franquicias enfatiza la importancia de contar con una central bien estructurada antes de incorporar al primer franquiciado. Aunque las empresas pueden comenzar con una estructura ajustada, es fundamental que todas las funciones y recursos necesarios estén claramente definidos desde el principio.

El análisis también considera el papel de la tecnología y la inteligencia artificial, que pueden contribuir a reducir cargas administrativas y facilitar la formación. Sin embargo, su implementación debe estar orientada a necesidades específicas y ser complementada con la evaluación de su efectividad.

Eduardo Tormo, portavoz de la consultora, sostiene que la calidad del crecimiento de una franquicia está directamente relacionada con la viabilidad de los establecimientos y con la capacidad de la central para brindar el apoyo necesario. De esta manera, el ritmo de expansión debe estar alineado con la capacidad real de atención a los franquiciados.

Finalmente, se invita a las empresas interesadas en franquiciar a evaluar su preparación antes de comenzar el proceso de expansión, puesto que los recursos, las personas implicadas y la forma de trabajo determinarán su capacidad para establecer y mantener compromisos con la nueva red.