El verdadero color del diamante se puede ver a la luz del sol, con exposición hacia el norte. Así es como aparecerá el verdadero color del diamante. Si esto no es posible, se utiliza una lámpara con una luz parecida a la del día y llamada lámpara fría.

Para los diamantes que pesen más de 0,50 kilates debe pedirse un certificado que deberá estar emitido por un laboratorio gemológico de prestigio. En este certificado gemológico se encuentran todas las características del diamante, pues esto es como el carnet de identidad o la huella dactilar. De esta manera no se puede confundir un diamante con otro. Lo recomendable para acreditar un laboratorio de gemología es pedir consejo a varios expertos del mundo del diamante.

Se deben de comprobar siempre las características del diamante, ya que pueden haber notables diferencias de precio en piezas de igual peso, pero de colores o purezas diferentes. Por este motivo es de suma importancia el certificado, pues de esta manera se sabe exactamente qué es lo que se está comprando.

Es aún más importante saber descifrar un certificado, pues por muy bien hecho que esté hecho este, debemos de comprender los datos que incorpora: Pureza, colores, proporciones, pulimentado, fluorescencia, simetría…

Exige siempre la factura de compra para evitar fraudes y poder reclamar en caso necesario. Y para escoger un diamante, mira uno que te haya dicho algo, que llame especialmente tu atención o que te hizo vibrar. Cada diamante es una pieza única, al igual que cada persona en el mundo.

Fuente: ige

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