Seis días después de que comenzaran los primeros ataques de Estados Unidos e Israel contra Irán, la guerra se ha extendido a las rutas marítimas, corredores humanitarios, hospitales y a los movimientos de población en toda la región. Las agencias de la ONU han alertado sobre una crisis que amenaza con arrastrar a países vecinos e incluso a partes más distantes del mundo.
El jefe de asuntos humanitarios de la ONU, Tom Fletcher, advirtió que «las repercusiones humanitarias de la escalada de violencia en Oriente Medio son cada vez más temibles». De acuerdo con la Organización Mundial de la Salud (OMS), el conflicto ya afecta a al menos 16 países. En una rueda de prensa celebrada el jueves en Ginebra, el director general de la OMS, Tedros Adhanom Ghebreyesus, informó que se han registrado cerca de 1,000 muertes en Irán, además de decenas de víctimas en Líbano, Israel y varios Estados del Golfo. La organización también ha documentado 13 ataques contra estructuras sanitarias en Irán y uno en Líbano.
La guerra ha provocado un desplazamiento masivo de personas. Se estima que unas 100,000 personas han abandonado Irán, mientras que más de 95,000 han sido desplazadas en Líbano. Las órdenes de evacuación pueden resultar en que un millón más de personas se vean forzadas a abandonar sus hogares, según advirtió la OMS.
En Líbano, el Gobierno local reporta que más de 95,000 personas se encuentran refugiadas en más de 440 refugios colectivos, aunque 49 de estos todavía tienen capacidad para acoger a más individuos. Los ataques se centran en los suburbios del sur de Beirut, el sur del país y el valle de la Bekaa, con intercambios de disparos a lo largo de la Línea Azul, que delimita el espacio entre Israel y Líbano. Los cascos azules de la Fuerza Interina de las Naciones Unidas en el Líbano (FINUL) han estado participando activamente en la evacuación de civiles, ayudando a transportar a niños, ancianos y personas con discapacidad de áreas peligrosas.
Simultáneamente, miles de personas están cruzando la frontera de Irán hacia Siria para escapar de los bombardeos. Gonzalo Vargas Llosa, del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), afirmó mediante un mensaje en X que su agencia está presente «día y noche en la frontera», trabajando para asegurar el transporte y la distribución de productos de primera necesidad a las familias que llegan exhaustas y a menudo despojadas de sus pertenencias.
La guerra también ha comenzado a afectar las importantes rutas comerciales globales. El estrecho de Ormuz, vital por donde transita una parte significativa del petróleo y gas del mundo, se ha convertido en un foco de tensión. El jefe de la Organización Marítima Internacional (OMI), Arsenio Domínguez, expresó su preocupación por la seguridad de 20,000 marineros y 15,000 pasajeros de cruceros en el Golfo, subrayando que las perturbaciones no son solo una cuestión económica, sino también humanitaria.
Las repercusiones del conflicto se han sentido más allá de la región inmediata. En Dubái, las operaciones del principal centro logístico de emergencia de la OMS se han visto afectadas por la inseguridad y el cierre del espacio aéreo, bloqueando el acceso a 18 millones de dólares en suministros médicos y afectando más de cincuenta solicitudes de suministro de emergencia de 25 países. Además, las restricciones impuestas por el conflicto han perturbado conexiones aéreas en Afganistán y suspendido las exportaciones de Irán, provocando preocupaciones sobre el suministro de combustible y productos básicos en un país ya empobrecido.
Frente a esta situación, las Naciones Unidas están intensificando sus esfuerzos diplomáticos. António Guterres, el Secretario General, se reunió recientemente con el embajador iraní en Nueva York. Según su portavoz, Guterres expresó su deseo de que se ponga fin rápidamente al conflicto y que se retome el diálogo para la estabilidad regional. Sin embargo, la crisis se ha intensificado, convirtiéndose en una onda expansiva que, lejos de limitarse a un enfrentamiento militar, amenaza con afectar a una amplia región y más allá.
Fuente: ONU últimas noticias