Si la tienda de antigüedades de la familia es todo un universo para el pequeño Adrià, el despacho de su padre es el centro de este universo, y el tesoro más preciado de todos es un magnífico violín del siglo XVIII, en torno al cual giran muchas historias de esta novela de novelas.

” Yo confieso ” es una larga carta de amor de alguien que ha tenido que jugar solo durante muchos años, entre libros viejos y secretos inconfesados, de alguien que ha amado de manera incondicional; de alguien que se siente culpable de una muerte violenta, y de alguien que no entiende el mal que recorre la historia de Occidente.

La piel de gallina, los pelos como escarpias, un sabor amargo en la boca y una plenitud en el alma… son sólo algunas de las sensaciones que te quedan en el cuerpo cuando acabas el libro ” Yo confieso”.

Un libro de la vida y por la vida. Una vida llena, rica en experiencias y muy humana. Adrià, nos invita a acompañarle en la recopilación de su vida, desde el inicio cuando recuerda su infancia hasta su madurez. Una hoja de ruta muy bien formado con un camino recorrido o por recorrer.

En el libro hay reinan las intersecciones de caminos y de personajes que aportan colores y matices a la historia. Cada uno, de su padre y de su madre, demuestra que la vida es subjetiva y que sólo se puede concebir transitando-con compañía. Por este hecho, el lector se puede mostrar empático con Adrià y con otros personajes corales entendiendo sus experiencias.

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La portada ya nos transporta en el cajón de sastre que todo el mundo tiene en su interior, experiencias e ideas inconexas a primera vista, pero que tejen la personalidad y el bagaje emocional de cada uno de nosotros.

El libro, que parece un “ladrillo” por su extensión, acaba formando parte de los fundamentos sensibles de cada lector. Ojalá muchos más libros consiguieran hacer de “ladrillo” en la mente de muchos lectores.

Una vez terminado de leer se comprenden las cifras de ventas y como, por extraño que parezca, un libro en catalán cruza la frontera marcando grandes éxitos también en castellano.

Da gusto leer una novela en catalán sabiendo que el autor se ha servido de la misma lengua, de sus giros, de sus ideas más vibrantes, tal y como haría un amigo al explicarte parte de sus vivencias.

Muy, muy, muy recomendable. Hay tiempo para leerlo pero habrá más tiempo para olvidarlo.

Fuente: planeta de libros