El Barça jugaba, disfrutaba y enamoraba. Los chicos de Rijkaard dieron un recital de su buen fútbol hasta que llegó la tragedia. Messi se había dolido antes de un rodillazo de Naylor y venía tocado del enfrentamiento con el Atlético de Madrid, y el minuto 35, tras una pared con Zambrotta, terminó por romperse definitivamente cuando empezaba uno de sus cambios de ritmo. El dolor ya era conocido (bíceps femoral de la pierna izquierda) y por eso «La Pulga» no pudo aguantar el llanto sabiendo lo que venía después: 6 semanas de baja para el argentino, que se perderá los partidos de cuartos de Champions y el encuentro de vuelta de copa contra el Valencia.
Pero con Messi o sin él, el Celtic poco pudo hacer para remontar el resultado de la ida y el Barça avanza un paso más para repetir la hazaña del 2006 en París.