En los hoteles de lujo el personal debe estar altamente cualificado y psicológicamente preparado para soportar las diferentes situaciones en las que los clientes les puedan involucrar. ¿Quiénes son más excéntricos? ¿Los hombres a las mujeres? Muchas son las rocambolescas misiones que los clientes, en su mayoría famosos, encomiendan a los trabajadores. Pero es que el dinero y el lujo, como casi todo en esta vida, tienen consecuencias: pueden nublar el sentido común de las personas.

Victoria Beckham es una de esas mujeres que estrena bolso todos los días. O casi todos. Nunca la prensa le ha pillado repitiendo modelito. Y, como es obvio, ninguno de ellos son de adquisición a bajo coste. Es decir, en el rastro, no. Para eso ella tiene mucho dinero y es súper pija. Victoria está a otro nivel: viaja hasta Milán. Queda a tomar algo con sus amigos Deomenico y Stefano (Dolce el primero y Gabbana el segundo). Y se va con ellos a llenar el armario de bolsos y complementos. Uno de los bolsos que ha comprado supera los 88.560 euros. A este respecto sólo puedo decir que espero que se lo use, al menos, dos días.

Pero a Victoria no sólo le gustan los bolsos de lujo, también los hoteles. Cuando su marido regresó a Milán para jugar tres meses en el equipo de la capital de la moda alquilaron una suite en un hotel. Esta costaba, diariamente, 1.500 euros. Tenía 150 metros cuadrados, gimnasio, spa… Y derecho a cerrar toda la planta diez para que la familia no tenga que cruzarse con ningún otro huésped por el pasillo.

Fuente: nosotras

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