Una victoria que no vale para nada

367801_mediumsquare.jpgBueno sí, para que algunos saquen pecho y pretendan convencernos a todos de que ganar a la albiceleste zanja la crisis de la selección nacional. Los mismos que seguramente siguen mamando de la teta de una Federación podrida y de honorabilidad más que cuestionada. Tras la victoria sueca de ayer, España queda a 9 puntos del líder de su grupo de clasificación para la Eurocopa.

 Ese es el verdadero títular y no la victoria en un partido amistoso. Pero no, en lugar de estar fastidiados por la victoria de Suecia, hoy nos desayunamos con el mensaje optimista de quienes les interesa que todo siga como hasta ahora por haber ganado un amistoso. Ver para creer.

Murcia (con un estadio muy bonito sí, pero con un césped infumable) perdió la oportunidad de ser la voz de España entera. Con un Villar en el campo que (no diré que se hubiera sonrojado porque para ello hay que tener vergüenza) no hubiera tenido más remedio que dar explicaciones de oirse el grito de la hinchada de la roja. Pero no; lo tienen bien montado. Se llevan a la selección de manera itinerante por los distintos sitios de España con la excusa de que todos tienen derecho a verla, pero también con la seguridad de que quienes ansían ver a la selección española en su casa, vivirán su visita como una fiesta y no como una oportunidad para clamar contra sus dirigentes. O sea que desde dentro está blindada cualquier posibilidad de cambio, y desde fuera haría falta un milagro.

El partido casi es lo de menos. Ocasiones de España, sí. Pero contra una Argentina que viene de perder 3-0 contra Brasil y que no quiso arriesgar ante la posibilidad de lesiones para sus jugadores dado el mal estado del terreno de juego. Lo cierto es que España está tocando fondo. La absoluta está como está pero es que la sub-21, tradicional parapeto de aquellos que sostienen que sí se ganan títulos pero en categorías inferiores, se vuelve a quedar fuera de los juegos Olímpicos como ya lo hiciera del Europeo y de los anteriores juegos de Atenas. 

Urge el cambio, la revolución. Más profunda que un simple cambio de entrenador. España debe ser el club de los españoles. Si Villar fuera presidente del R. Madrid (o del propio Murcia) ayer hubiera tenido que salir escoltado por la policía. Lamentablemente es, simplemente, el presidente de la Federación Española de Fútbol

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