Sueños paranoico-críticos

Siguiendo con el mundo surrealista, nos adentraremos hoy un poco más para comprenderlos mejor, para saber cuál es la esencia principal, la característica común que aglutina a los principales artistas de este estilo. Para ello, hay que tener en cuenta que el surrealismo no se podría concebir sin la aportación de Sigmund Freud, quien mostró con su teoría psicoanalítica que cuando los pensamientos que caracterizan el estado de vigilia se adormecen, el niño y el salvaje que viven en nosotros se hacen con el control. Fue esta la idea que llevó a proclamar al surrealismo que el arte nunca puede darnos la ciencia, afirmaba que sólo lo inconsciente puede producir arte. Esta concepción ya se deja notar con los artistas del romanticismo, ya que muchos de ellos tomaban opio y otras drogas con el propósito de amainar la razón y dejar que la imaginación emprendiese vuelo. Así, los surrealistas también se obsesionaron por los estados anímicos en los que puede salir a la superficie lo más profundo de nuestro espíritu; pensaban que un artista nunca debe planear su obra (como vimos con Miró), sino dejarla surgir. El resultado puede parecer monstruoso a un profano, pero si éste abandona sus prejuicios y deja que su fantasía obre por sí misma, llegará a compartir el extraño sueño del artista.

En los sueños, experimentamos a menudo la extraña sensación de que las personas y los objetos se combinan y cambian de lugar. Uno de los principales artistas surrealistas por excelencia que deja claramente en sus obras este rasgo es Salvador Dalí. En muchos de sus cuadros deja mezclados fragmentos insólitos e incoherentes del mundo real, plasmados con una gran exactitud, dándonos la sensación obsesiva de que debe existir algún sentido en esa aparente locura. Este modo de realizar sus obras tiene el nombre de método paranoico-crítico. Pondremos varios ejemplos en los que en un mismo cuadro se pueden ver varias imágenes.

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Obras como estas nos hacen pensar en la razón por la cual los artistas del s. XX no se contentan con representar sencillamente lo que ven. También ellos han llegado a darse cuenta de los muchos problemas que se ocultan tras esa búsqueda. Saben que el artista que quiere representar una cosa real, no tiene que empezar por abrir sus ojos, sino profundizar en su interior y descubrir qué es lo que le hace crear obras de arte.

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