En los últimos años, la proteína ha emergido como un elemento clave en la alimentación, desbancando a otros nutrientes en el interés del público. Este cambio ha llevado a que productos como yogures, postres, cereales y batidos enriquecidos con proteína inunden los estantes de los supermercados. Según datos de la Federación Española de Industrias de Alimentación y Bebidas (FIAB), entre el 13% y el 15% de la población consume preparados proteicos como batidos o sueros, reflejando una creciente popularidad de este nutriente entre diversos sectores de la sociedad.
Sin embargo, Oihane Fuertes, nutricionista del Hospital Quirónsalud Vitoria, advierte que no siempre es necesario aumentarlo. «La gente cree que por comer más proteína automáticamente va a perder peso o estar más sana, y no es tan sencillo», señala la especialista, enfatizando que el aumento de proteínas no garantiza la pérdida de peso o una mejora en la salud.
Las dietas hiperproteicas, que priorizan el consumo de proteínas en detrimento de otros nutrientes como los hidratos de carbono, han ganado terreno en un contexto donde el deporte y la búsqueda de una mejor composición corporal son cada vez más valorados. Fuertes explica: «La proteína es un componente fundamental para mejorar la masa muscular», aunque aclara que no se deben esperar resultados milagrosos. «El principal factor para aumentar masa muscular es la actividad física», subraya.
La nutricionista también critica la tendencia de demonizar alimentos tradicionales como el pan, el arroz o la pasta. Estos alimentos han sido parte de una alimentación equilibrada a lo largo de la historia, y su eliminación excesiva puede ser contraproducente. «Nuestros mayores tenían una alimentación más saludable y consumían alimentos que hoy parecen prohibidos, como la patata o el pan», añade.
En el ámbito de los suplementos, incluida la proteína en polvo y otros compuestos como aminoácidos o creatina, Fuertes insiste en que la alimentación natural debería ser la primera opción. «Lo fundamental es obtener la proteína a través de alimentos como huevos, legumbres, pescado, lácteos o queso», afirma. Aunque reconoce que los suplementos pueden ser útiles en situaciones específicas, como en deportistas de alto rendimiento o personas con dietas veganas, recalca que su uso debe ser evaluado por profesionales de la salud.
Respecto a la creatina, un suplemento popular en el mundo del deporte, Fuertes destaca su respaldo científico en determinados deportes de alta intensidad, pero alerta sobre su uso indiscriminado. «Puede ser interesante en algunos casos, pero no todo el mundo la necesita», concluye.
En última instancia, la nutricionista llama a centrarse en hábitos saludables básicos. «A menudo, la gente busca suplementos sin haber construido antes una alimentación variada y equilibrada. Esa sigue siendo la mejor estrategia para cuidar la salud».


