En 2025, un notable 89,7% de los jóvenes europeos de entre 16 y 29 años afirmó percibir su salud como buena o muy buena, una cifra que supera con creces el 67,9% del total de la población de 16 años en adelante. Este indicador ha permanecido relativamente estable en el tiempo, con una ligera disminución desde el 91,1% registrado en 2021.
Dentro de este grupo etario, se observa una ligera diferencia de género en la autopercepción de salud: el 90,9% de los jóvenes hombres afirmaron gozar de buena o muy buena salud, frente al 88,4% de las jóvenes mujeres. Esta tendencia sugiere que, aunque ambos géneros comparten un nivel alto de bienestar percibido, los hombres tienden a reportar una mejor salud.
El análisis también revela una conexión significativa entre los ingresos y la percepción de salud. En 2025, el 85,6% de los jóvenes de 16 a 29 años que vivían en los hogares con ingresos más bajos consideraron su salud como buena o muy buena. Este porcentaje contrasta notablemente con el 93,7% de aquellos que pertenecen a los hogares con los ingresos más altos. Este último dato pone de relieve la importancia de factores económicos en la salud percibida entre los jóvenes.
Entre los países de la Unión Europea, se destaca que en 14 naciones más del 90% de los jóvenes en este grupo de edad informaron tener una buena o muy buena percepción de su salud. Romania se posiciona a la cabeza con un impresionante 98,2%, seguida de Grecia con un 98,1% y Croacia con un 95,9%. En contraste, Suecia, los Países Bajos y Finlandia registraron los porcentajes más bajos, con 74,4%, 79,8% y 81,4%, respectivamente.
Estos datos demuestran no solo las variaciones en la percepción de salud entre generaciones, sexos y niveles de ingresos en la Unión Europea, sino también la importante labor que queda por hacer para garantizar que todos los jóvenes, independientemente de su trasfondo socioeconómico, puedan disfrutar de buena salud en el futuro.


