Tres carreras disputadas del mundial de Fórmula 1 y tres campeones distintos, lo que hace que pensemos en un mundial mucho más abierto que los dos últimos años, con mucha más emoción para los aficionados, emoción que se había perdido con el dominio aplastante de los Red Bull. Rosberg logró su primera victoria después de la disputa de 111 grandes premios y logró una nueva victoria para Mercedes, que no lo lograba desde la época del argentino Fangio. Ferrari volvió a demostrar que está a años luz del resto de coches. Button fue segundo y Hamilton tercero. Alonso fue noveno en la carrera.
Desde los primeros entrenamientos libres del pasado viernes se veía que los Mercedes iban muy rápidos en este circuito y lo dejaron demostrado en la clasificación donde lograron copar la primera línea de parrilla. Todos pensaban que, al igual que pasó en las dos primeras carreras, su rendimiento bajaría mucho el domingo. Todo lo contrario, ya que no hicieron doblete por culpa de los mecánicos que no apretaron bien la tuerca de la rueda de Schumacher, lo que le hizo abandonar.
Fue una carrera muy bonita, con muchos pilotos en pocos segundos cosa que hacía mucho tiempo que no se vía en un gran premio. Rosberg dominó la carrera de inicio a fin, con una gran salida y un ritmo demoledor, que no pudo ser seguido por sus rivales.
Vettel hizo otra gran carrera. Salió en la posición once, pero fue remontando posiciones hasta plazas de podio, pero al final sus ruedas no pudieron mas y fue adelantado por Hamilton y su compañero Webber.
En esta ocasión Alonso no pudo hacer nada con su Ferrari. En un circuito donde prima la velocidad punta, el español no pudo mejorar ninguna posición. Lo que adelantaba en las curvas, lo perdía poco después en las rectas.
La próxima semana se disputa el Gran Premio de Barhein, un polémico premio por los problemas que está teniendo el país y donde las escuderías no tienen muchas ganas de ir.