Con la resaca del Día del Libro os queremos contar cómo surgió la tradición de regalar rosas en este día tan especial para la literatura. Lo cierto es que a priori, los libros y las rosas no tienen mucho que ver, la tradición viene por la celebración de Sant Jordi, el patrón de Barcelona.

Y es que este santo, según la leyenda, era un militar romano martirizado por los propios romanos hacia el siglo IV por no renunciar a su fe cristiana. La leyenda más popular es la de la hazaña que este personaje hizo matando a un dragón que aterrorizaba al pueblo.

Cuenta la leyenda que para que el dragón dejase en paz a la población, cada año se entregaba una persona en sacrificio, escogida por sorteo entre los habitantes. Un día, la elegida fue la hija del rey que se resistía a perder a su hija. Fue el valiente caballero, Sant Jordi, quien se enfrentó al dragón y lo mató. Y también cuentan que de la sangre del dragón nacieron miles de rosas rojas. De ahí la costumbre. De hecho, se tiene constancia de que en el siglo XV ya se regalaban rosas a las mujeres que acudían a la misa que se celebraba en honor al santo.

Esto, como te contamos ayer, se unió a la celebración del Día del Libro cuando se estableció la celebración de éste el 23 de abril, uniendo estas dos fiestas en Barcelona. Aunque lo de regalar rosas es más típico de esta ciudad, lo cierto es que muchas personas lo están adoptando y poco a poco se extiende esta costumbre.

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Una cosa muy curiosa de esta leyenda. ¿No te ha resultado familiar mientras te lo hemso contado?Quitando lo bonito de la leyenda, ¿no te resulta curiosa? ¿Te suena la historia de Perseo, Andrómeda y el monstruo marino? Podría ser una de las variantes de la historia, porque resulta que la leyenda del dragón tiene versiones en las tradiciones populares de Inglaterra, Portugal y Grecia.

Eso sí, en ninguna de ellas se regalan rosas, así que, eso que ganamos aquí con la celebración, ¿no crees?