Rojo alma, negro sombra , de Ismael Martínez-Biurrun

Rojo alma, negro sombra , de Ismael Martínez-Biurrun 5

¿Qué se le puede pedir a una historia de fantasmas?

¿Un misterio por resolver? Ahí está. ¿Coherencia? La hay. ¿Intriga? Me lo leí en un par de noches, ya te digo. ¿Qué tenga alguna escena de miedo? Pues sí. ¿Que incluso llegue a provocarte una pesadilla? Lo hizo. Es un cumplido, claro.

Pero me estoy desviando, porque aunque sí que hay fantasmas en la segunda novela de Martínez-Biurrun, la verdad es que los personajes de carne y hueso son los más aterradores. El Cazador de Tormentas, por ejemplo. Aunque cada personaje tiene su propia tormenta personal, que le persigue, le empapa y le transforma. Como a Guillermo, un escritor de grafitos transmutado en Génesis. O al propio Elías, protagonista de la historia, que sufre entre otras cosas las secuelas de una picadura de avispa que casi le mata.

¿Más cosas? Pues sí. El autor tiene una voz personal, y la fuerza narrativa de quien es consciente del peso de cada frase y de cada palabra. Y sabe crear escenas que ponen los pelos de punta; algunas me recordaron a Chuck Palahniuk, sólo que en los libros de Palahniuk, los personajes y las historias siempre parecen absurdos e increíbles, y aquí todo sucede con personas y situaciones que podrían ser los de tu bloque de vecinos. Y eso sí que da miedo.

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