Si de vida lujosa y rodeada de exclusividades hablamos, no podemos negar que el top de los récords lo baten las personas que poseen algún título de nobleza.

Por ello, cuando algún miembro de la familia real envía a realizar algún producto en particular, o menciona su inclinación por algún objeto, el mismo se convierte como por arte de magia, en un objeto lujoso.

Desde ya que esta conversión trae consigo un aumento exagerado de precios y demandas del mismo.

Una suerte parecida a lo antes descripto, sufrió el perfume Imperial Majesty. El mismo fue realizado a pedido de  la reina Victoria de Inglaterra, allá por el año 1872. Debido al largo proceso de elaboración y los ingredientes sumamente exclusivos de su fórmula, ha llegado a cotizar en ciento noventa y dos mil euros… si, si, no leyó mal. Casi doscientos mil euros por esta fragancia.

Tanta exclusividad, incluso delimitada por el precio del mismo, radica en que para elaborar esta fragancia se requiere de un año de proceso, ya que la misma cuenta con ciento setenta rosas y otros doscientos ingredientes sumamente secretos, pero de los cuales se saben entran en la clasificación de exóticos.

Un verdadero placer de los dioses, que conjuga la gracia y la frescura de las rosas, con la audacia y el encanto sensual de sus demás componentes.

Un perfume no apto para personas ajenas a una clase social elevada o carente de sentido de la estética y elegancia integral.

 

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