En un escenario marcado por la creciente demanda de minerales críticos, la subsecretaria general de la ONU para Asuntos Políticos, Rosemary DiCarlo, advirtió sobre las implicaciones geopolíticas y sociales de la extracción de recursos como el litio, el cobalto y el níquel. Durante una sesión urgente del Consejo de Seguridad, DiCarlo explicó que estos minerales no solo son fundamentales para el desarrollo económico global, sino que también pueden alimentar conflictos y abusos.
El mercado de estos recursos alcanzó en 2023 la impresionante cifra de 2,5 billones de dólares, representando el 10% del comercio global, con proyecciones de que podría triplicarse para 2030 y cuadruplicarse para 2040, impulsado por la demanda de tecnologías sostenibles. Sin embargo, la extracción irresponsable de estos minerales puede conllevar a graves consecuencias, desde el fortalecimiento de grupos armados hasta la destrucción del medio ambiente. La República Democrática del Congo, que alberga el 70% del cobalto mundial, es un ejemplo alarmante, donde grupos como el M23 obtienen ingresos significativos a través de la minería ilegal.
DiCarlo subrayó que el control sobre zonas ricas en minerales deriva en violencia y debilita las estructuras de gobernanza, perpetuando así ciclos de conflicto. Pero los retos no se limitan a África; países como Myanmar y Ucrania también enfrentan riesgos en torno a la minería que alimentan grupos armados o interrumpen el desarrollo potencial. Además, en América Latina, las tensiones por la explotación de litio han llevado a comunidades indígenas a denunciar desplazamientos y daños al medio ambiente.
Ante esta crisis, la ONU ha delineado tres urgentes prioridades para fomentar una minería que respete los derechos humanos y la justicia social. Esto incluye asegurar la participación de las comunidades locales en las decisiones sobre extracción, establecer sistemas de trazabilidad para monitorear la procedencia de los minerales e incorporar la gestión de recursos naturales en los acuerdos de paz.
DiCarlo destacó que, pese a los desafíos, estos minerales también pueden ser motores de desarrollo sostenible si se gestionan de manera adecuada. Ejemplos como los acuerdos en Chile con comunidades indígenas y las iniciativas en Noruega y Ruanda muestran que es posible conciliar extracción responsable y desarrollo social.
La subsecretaria hizo un llamado a la comunidad internacional para que no se repitan los errores del pasado, donde la búsqueda de riqueza a menudo dejó tras de sí miseria y conflicto. En su mensaje final, enfatizó la necesidad de actuar de inmediato para que los minerales críticos se conviertan en una fuerza positiva y no en un factor de guerra.
Con miras hacia el futuro, la ONU planea una cumbre global en 2027 para establecer un marco que promueva una minería responsable. Mientras tanto, el Consejo de Seguridad debatirá medidas concretas para cortar los vínculos entre la extracción de minerales y los conflictos, incluyendo sanciones a actores que operen de manera ilícita. La pregunta persiste: ¿serán estos recursos una maldición o una bendición para las próximas generaciones?
Fuente: ONU últimas noticias