En los próximos cuartos de final de la Copa del Rey, podremos disfrutar de un nuevo y apasionante duelo entre el Real Madrid y el F.C. Barcelona. Muchos ya daban por hecho este nuevo Clásico incluso antes de jugar la eliminatoria copera pero el caso es que al Real Madrid le “costó” más de la cuenta pasar contra el Málaga remontando un 0-2 en el Bernabéu, que al final se convirtió en un 3-2. El partido de la Rosaleda fue un trámite para el Madrid que salió a aguantar el resultado y se encontró con un gol de Karim Benzema tras un fallo clamoroso de Willy Caballero.
Por el contrario ayer el Barcelona tenía la clasificación casi hecha. El 4-0 frente a Osasuna del Camp Nou se presentaba como una renta muy holgada. Lo único que ayer hacia temer el fiasco del Barça volvió a ser la dichosa niebla que inundaba la ciudad de Pamplona, pero ni la madre natura parece suficiente para parar a este equipo. No obstante, Osasuna no bajó los brazos y, como era de suponer, dio guerra hasta el final. El resultado fue 1-2.
La nota negativa del choque la puso el canterano Fontàs que se tuvo que retirar lesionado en el minuto 10 de juego tras sufrir una rotura del ligamento cruzado de su rodilla derecha, por lo que dice adiós a toda la temporada. Pedro tampoco pudo acabar el choque pero su lesión parece menos grave al tratarse de molestias musculares en la pierna izquierda.
Sin duda tras la remesa de Clásicos que pudimos disfrutar el año pasado, los cuartos de final se presentan más que apasionantes, sobre todo tras el 1-3 del choque liguero en el Bernabéu el pasado mes de diciembre. Nuevamente tendremos un duelo Cristiano – Messi, el astro argentino tras la conquista de su tercer Balón de Oro quiere demostrar en la casa blanca quién es el mejor jugador del mundo, no lo tendrá fácil porque el luso quiere deshacerse de la “crisis” (entrecomillado porque esta clase de futbolistas no conocen este vocablo) y qué mejor manera que hacerlo en casa frente a el eterno rival.