Jonah Lomu, mítico ala de los All Blacks, vuelve a necesitar un trasplante al sufrir complicaciones renales. Ya le hicieron un trasplante de riñón en el año 2004.
A sus 36 años, Lomu se enfrenta al partido más importante de su vida, el de superar la enfermedad (síndrome netrófico) que padece desde 1995. Apenas le queda nada de aquel físico envidiable que le llevó a convertirse en una leyenda del rugby con su 1,96 de altura y 115 kg de peso. Más que placar a sus rivales, los arrasaba.
Desde septiembre del año pasado, tras haber participado en la Ceremonia Apertura del Mundial de rugby de Nueva Zelanda, su estado de salud empeoró notoriamente y tuvo que ser hospitalizado durante casi tres semanas. Ha perdido la friolera de 30 kilos desde ese mismo mes, y tiene que someterse 3 veces por semana a una diálisis para que puedan funcionar sus riñones mientras espera el trasplante. Hace un par de semanas apareció para hacer unas declaraciones rotundas, que son difíciles de encajar y, sobre todo, de pronunciarlas para el propio Lomu «todo el mundo tiene que morir un día. Desafortunadamente, ningún tratamiento ha funcionado, mi salud es exactamente la misma que al comienzo de la enfermedad».