La visión del arte contemporáneo

Hoy realizaré una entrada personal tratando el tema del arte contemporáneo. Una vez más, la polémica que lo rodea será tema a discutir y reflexionar. En general, la visión que se ve del arte de nuestro tiempo es pesimista, tanto, que se ha llegado a hablar de la muerte del arte. Sin embargo, ¿estamos realmente ante la muerte del arte o sólo se trata de la muerte del propio concepto? En el siglo XVIII, con el Academicismo, las leyes que dictaban lo que era arte o no estaban fijas, sin embargo, hoy en día tales leyes no existen, no hay reglas, no hay límites.

Así, nos encontramos numerosas críticas que aportan a esto diversas explicaciones. Sin embargo, me ha llamado especialmente la atención la explicación del video que pongo a continuación, ya que ofrece una crítica bastante polémica y política que me despierta numerosas preguntas y reflexiones. El arte que no tiene fundamento, es decir, que no tiene un mensaje, un contenido detrás ¿sólo es el arte que domina el mercado? ¿El arte sólo tiene valor si nos aporta algo? ¿Y si lo que nos aporta es la nada absoluta? ¿Y si sólo se trata de aportar las sensaciones de los pigmentos?

No creo, en absoluto, que, a pesar de que ahora el mercado domina en gran parte lo que es el arte y lo que no o lo que se debe colocar en un museo, la actividad artística esté regida por él. Existen numerosos artistas no reconocidos que siguen la línea de las corrientes del expresionismo abstracto americano que lo utilizan para plasmar sus emociones, sus impulsos, o simplemente en un intento de desahogo desesperado.

No hay que quitar los museos, no hay que desvalorarlos, pero sí hay que observar y presentar la obra desde un punto de vista diferente, ya que,  no todas las obras artísticas –y sobre todo las de arte contemporáneo- se experimentan igual. Si el ciudadano abre su mente y espera no encontrar las leyes del Academicismo, de las que aun hoy parecemos herederos, estaremos más dispuestos a disfrutar de experiencias nuevas.

No podemos definir el arte, pero una cosa está clara: para los que disfrutamos del arte en todas sus formas, incluso para los que también sentimos frustración cuando no nos gusta, no lo comprendemos o no lo consideramos una obra propiamente artística, sabemos que, el arte no es política ni es economía, puede contener ideas, puede contener denuncias, puede estar tremendamente manipulado, pero siempre habrá algo más que lo complete, puesto que, la obra estará, siempre, ligada al artista que la realiza. Se trata de algo que está al alcance de todo aquel que sienta la necesidad y el deseo de utilizarlo para lo que más ansíe.

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