‘La Red Social’, el alma del fenómeno del siglo

'La Red Social', el alma del fenómeno del siglo 9

Si La Red Social no es la película más importante del año (porque una de las más importantes sí que es) no será por culpa de David Fincher. La Red Social, a mi entender, juega con un notable hándicap en su contra, y es el hecho de que la historia del Facebook y de sus creadores todavía es demasiado reciente como para verla en perspectiva y, por lo tanto, es imposible entender las consecuencias y el fenómeno social que es esta red social cuando todavía hoy no ha acabado de poner raíces.

Es por esto que cuando saltan los créditos finales la pregunta que te asalta la mente es “¿esto es todo?”, y lamentablemente lo es por el motivo que he contado. De todas formas, este obstáculo insalvable no impide que David Fincher se marque una de las películas más redondas de su dilatada y meritoria carrera.

Lo mejor de esta película es el enfoque que el director le da a su historia, enfocándola en la repercusión que este gigantesco fenómeno tiene entre los protagonistas, pues lejos de magnificar el impacto social del Facebook, la columna vertebral de La Red Social es la sencillez y la humanidad que hay tras el fenómeno.

'La Red Social', el alma del fenómeno del siglo 10

No hay que olvidar que los creadores de una de las mayores empresas del mundo son unos chavales que todavía estaban en la Universidad cuando empezó todo, unos chicos que sobrepasados por la repercusión del lanzamiento de un negocio que ni siquiera eran conscientes de hacia dónde iban a parar con su idea.

Las escenas en las que se subraya la inocencia de Mark Zuckerberg y Eduardo Saverin son una constante en la película, desde las reuniones de empresa, los procesos de selección de personal o, sobretodo, los motivos y las chiquilladas que prenden la mecha del bombazo, eminentemente emocionales y producto de reacciones infantiles tras contratiempos habituales en la vida de cualquiera.

Jesse Eisenberg, Andrew Garfield, Armie Hammer y Justin Timberlake bordan sus papeles de una forma soberbia, lo que es clave para levantar lo que quizá sea el pilar maestro del film: el hecho de que no haya personajes buenos ni personajes malos (bueno sí, el de Timberlake es un cabrón en toda regla), sino personas que tienen motivos comprensibles para hacer lo que hacen.

'La Red Social', el alma del fenómeno del siglo 11

Sin embargo, nada sería lo mismo sin que detrás hubiera un director como David Fincher, que en La Red Social muestra su versión más sobria y elegante que sella esta película recordando al mejor Fincher, que firmó Zodiac en 2007. Los primeros 20 minutos son de auténtico lujo, puro cine para presentar las los personajes y las líneas argumentales de esta película que culmina con un ejercicio narrativo magistral, adornado con un estupendo montaje, una gran banda sonora, una excelente fotografía y el etcétera que queráis añadir como futuras nominaciones al Oscar; aunque el que me parece indiscutible es el de mejor guión adaptado por el maravilloso trabajo de Aaron Sorkin.

Al igual que con el fenómeno Facebook, habrá que esperar a ver si La Red Social se califica como una “gran película” o como una “obra maestra”. Siendo justos me inclinaría por lo segundo por el enorme mérito que es sacar una película así de una increíble historia todavía abierta que deja en segundo plano la fama, el éxito y el dinero, y con la que todos nos podemos maravillar, reflexionar y aprender.

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