Europa se enfrenta a una crisis sanitaria alarmante debido al aumento de las temperaturas, que está provocando un número creciente de muertes asociadas al calor. A pesar de que el verano aún no ha finalizado, la Organización Mundial de la Salud (OMS) ha reportado que cinco países han registrado cerca de 10.000 muertes en exceso relacionadas con el calor. Esta situación es particularmente preocupante, ya que la región se está calentando a un ritmo aproximadamente el doble del promedio mundial.
Hans Henri P. Kluge, director regional de la OMS para Europa, subrayó la gravedad de la situación al afirmar que «casi 10.000 muertes en exceso, y el verano todavía no ha terminado». Kluge destacó que este fenómeno no debe ser considerado un desastre natural, sino que es una situación reiterativa que ocurre cada año debido a la inacción de muchos gobiernos que continúan tratando el calor como un mero fenómeno meteorológico en lugar de considerarlo una emergencia sanitaria.
Con el propósito de abordar esta crisis, la OMS ha puesto en circulación una nueva edición de su guía para los Planes de Acción sobre Calor y Salud. Este documento establece un marco que permite a los países prepararse de manera continua ante las olas de calor, en lugar de reaccionar solo cuando estas ya han afectado a la población. La guía incluye ocho componentes esenciales que abarcan desde el fortalecimiento de la gobernanza hasta la identificación de las poblaciones más vulnerables.
El impacto de las olas de calor se ha hecho sentir en los hospitales, donde se ha observado un incremento en las hospitalizaciones, lo que sobrecarga a centros de salud que a menudo no están equipados para lidiar con temperaturas extremas. La OMS mencionó el caso del hospital Buhuși en Rumania, que ha tomado medidas proactivas, como habilitar espacios climatizados y capacitar a su personal para detectar los primeros síntomas de agotamiento por calor.
Además, la OMS enfatiza que la población no debe ser tratada solo como receptora de alertas, sino que tiene un papel fundamental en la protección de su salud y la de quienes la rodean. Un ejemplo señalado fue el plan del Reino Unido, que utiliza un sistema de alertas por colores vinculado a acciones específicas para los servicios de salud y las autoridades locales. Cuando se registraron temperaturas de hasta 37,7 °C en junio de este año, el sistema activó automáticamente las alertas necesarias.
La OMS también señaló que para afrontar el aumento de las temperaturas en Europa, es crucial no limitar las acciones a nivel continental. En julio de 2024, el Secretario General de las Naciones Unidas, António Guterres, instó a todos los países a desarrollar planes de acción nacionales frente al calor y a fortalecer la cooperación internacional. En las últimas cuatro décadas, el calor ha causado más de 200.000 muertes en Europa, y la mortalidad atribuida a las altas temperaturas ha aumentado en un 30% en los últimos 20 años. No obstante, Kluge afirmó que muchas de estas muertes son prevenibles si se toman las medidas adecuadas.
Fuente: ONU noticias Salud


