La reciente reapertura del Estrecho de Ormuz podría aliviar la presión sobre los mercados energéticos y de materias primas, pero no garantiza una inmediata reducción de precios para los bares, restaurantes y comercios. Esta es la valoración emitida por La Casa del TPV, una empresa dedicada a la fabricación de soluciones de punto de venta para la hostelería y el comercio, que enfatiza la necesidad de abordar esta situación con cautela.
El Estrecho de Ormuz es una de las vías marítimas más cruciales del mundo, donde transitan cerca de 20 millones de barriles de petróleo y sus derivados cada día. Aunque la reactivación del tránsito podría contribuir a una mayor estabilidad en el mercado, los efectos sobre los costos para los negocios se manifestarán de manera gradual.
Miguel Fernández, CEO de La Casa del TPV, apuntó que la apertura de Ormuz es positiva, pero advirtió que no se debe caer en un optimismo excesivo. «Cuando los precios del petróleo, la energía y las materias primas aumentan, el impacto se refleja rápidamente en el precio final. Sin embargo, cuando los costos disminuyen, el ajuste en los precios suele ser más lento», explicó.
La empresa subrayó que, aunque restaurantes y comercios no compran petróleo directamente, sí se ven afectados por su precio a través de costos diarios como electricidad, gas y transporte, entre otros. La transacción entre la reducción de precios en origen y el costo que enfrenta el consumidor final implica una cadena compleja que incluye desde productores hasta distribuidores.
Fernando Pérez, director general de La Casa del TPV, subrayó que muchos proveedores aún operan con contratos anteriores que reflejan precios más altos, junto a inversiones en stocks adquiridos en momentos de volatilidad. Esto puede dificultar una disminución rápida en los precios de venta al público.
Asimismo, se identifican tres áreas clave que podrían experimentar cambios gracias a la reapertura del Estrecho: la energía, los suministros y la tecnología. En términos de energía, una menor tensión en el petróleo y el gas podría estabilizar los precios de la electricidad y el transporte, beneficiando a los negocios con alto consumo energético. En cuanto a las materias primas, el costo de la energía influye en una amplia gama de productos y servicios, desde alimentos hasta embalajes.
La Casa del TPV también advirtió que los costos relacionados con la tecnología de punto de venta dependen de una globalización de precios que incluye elementos como componentes electrónicos y transporte.
Se espera que el sector de la hostelería, que cuenta con más de 300.000 establecimientos en España y genera una facturación considerable, podría experimentar una mejora en la disponibilidad de productos y equipos, antes que una reducción significativa en los precios. Según José Ángel Salas, director comercial de la empresa, «el consumidor final suele ser el último en notar los descensos de precios. Se necesita una estabilización en los mercados que todavía requiere tiempo».
Ante esta situación, La Casa del TPV propone que la reapertura del Ormuz sirva como una oportunidad para que los negocios revisen sus costos y renegocien sus contratos de suministros. En un sector tan amplio y con márgenes de beneficio ajustados, cualquier mejora en las condiciones del mercado puede tener un impacto significativo en los resultados financieros de los establecimientos. Sin embargo, la empresa enfatiza que es crucial mantener expectativas realistas respecto a la rapidez y el alcance de las posibles rebajas en los precios.


