Esta novela corta cuenta la desgraciada historia de amor entre Toyotaro Ota, un estudiante japonés que vive en Berlín, y Elise, una bailarina local de origen humilde. Ota viaja a Europa para completar sus estudios y mejorar en su carrera profesional pero lo que no espera es encontrarse con una chica que le deslumbrará y comenzará a cambiar sus prioridades. Toyotaro tendrá que decidir entre sus sentimientos amorosos y una carrera profesional segura al servicio de su país.

Ogai Mori es, junto con Natsume Soseki, responsable de la evolución de la literatura moderna japonesa con la introducción de formas e ideas occidentales y el desarrollo de un estilo propio que abrió el camino a nuevos autores y nuevas formas propias del país. Ogai Mori tiene un papel fundamental en la introducción de las ideas románticas en Japón con la que se conoce como su trilogía romántica: La bailarina, Espuma en las olas y El Mensajero. La bailarina es un claro ejemplo de estas ideas románticas que Mori se encontró en la cultura europea y presenta una historia trágica de amor, abandono y culpa en un contexto de choque cultural. Mori describe una historia de amor apasionada y temprana y la contrapone a las costumbres, las obligaciones y la necesidad de construir un futuro próspero. En las cincuenta páginas de la novela se exponen temas universales y conflictos que están presentes en toda la historia de la humanidad, todo con una delicadeza que sorprende. Los personajes de La bailarina parecen totalmente reales y la evolución del protagonista está bien lograda y resulta completamente lógica. Igualmente el destino de Elise es comprensible dadas las circunstancias de la chica y la tragedia que sufre hace aún más creíble el arco de transformación de Ota. El resto de personajes no tienen espacio para crecer y son piezas que sirven para avanzar la trama principal.

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Mori tiene un estilo que tiende a la brevedad y los momentos se suceden casi sin que el lector se dé cuenta de lo que está pasando. El autor hace crecer la historia entre líneas y el conflicto en que se ve metido el protagonista aparece inadvertidamente. Lo que se podía entrever como una bonita historia de amor y de crecimiento personal rápidamente se convierte en una tortura para los dos protagonistas. Sin embargo, Mori no se recrea ni en la felicidad ni en la tristeza. Su estilo no es aséptico pero tampoco es muy descriptivo y la falta de espacio le obliga a presentar los hechos sin juzgarlos ni poner ningún adjetivo de más. Corresponde al lector terminar de llenar la historia con sus sentimientos y experiencias, y crear una experiencia mucho más enriquecedora.

La edición de esta obra por parte de Impedimenta es toda una sorpresa ya que se trata de un autor japonés poco conocido en nuestro país. El único problema que tiene el libro es que se hace muy corto y personalmente hubiera apreciado la publicación de un volumen más grueso con más obras del autor. Esperamos que esta obra sea la primera de muchas ediciones fantásticas de la producción de Ogai Mori.