El sector de la construcción en España comienza el año 2026 con un notable optimismo tras haber cerrado 2025 con un crecimiento del 4% en comparación con el año anterior. Este aumento coloca a la construcción española por encima del promedio de otros grandes países europeos y marca uno de los mejores resultados desde la crisis económica de 2008. Sin embargo, a pesar de esta recuperación, el sector sigue enfrentando una serie de desafíos significativos en áreas clave como la gestión del personal, la coordinación de equipos, la programación de cronogramas y la seguridad en obra.
Según información de Sto Ibérica, una empresa líder en el mercado de productos y sistemas de construcción, estos problemas estructurales afectan directamente la actividad diaria en las obras. La escasez de recursos humanos y la dificultad para coordinar equipos multidisciplinarios son solo algunas de las cuestiones que requieren atención urgente. Además, la presión para cumplir con plazos estrictos y mantener altos estándares de calidad y seguridad continúa complicando las operaciones.
En este contexto, la Inteligencia Artificial se perfila como una solución estratégica que podría transformar la industria. A pesar de su potencial, la adopción de estas tecnologías en el sector de la construcción en España es notablemente baja, con solo un 4,5% de las empresas utilizándolas. Este dato resalta tanto un amplio margen de mejora como una oportunidad significativa para la implementación de soluciones inteligentes que optimicen la ejecución de proyectos.
Sto Ibérica ha comenzado a investigar cómo la Inteligencia Artificial puede mejorar la gestión de proyectos. Algunas de las aplicaciones propuestas incluyen el uso de planificación y diseño generativo para proyectos complejos, lo que permite considerar múltiples alternativas de ejecución y facilitar la toma de decisiones estratégicas. Las simulaciones avanzadas también se presentan como una herramienta útil para anticipar riesgos y peligros, ayudando a identificar situaciones críticas y a redistribuir recursos de manera eficiente.
Asimismo, el análisis predictivo puede detectar posibles retrasos y desviaciones presupuestarias, permitiendo a los equipos priorizar tareas y ajustar órdenes de suministro con anticipación. La llegada de drones y tecnologías robóticas al sector promete además una mayor precisión en las inspecciones de calidad, reduciendo la exposición de los trabajadores a situaciones de riesgo.
La integración de modelos BIM (Building Information Modeling) con datos reales de obra permite una visualización precisa del estado de los proyectos en tiempo real y mejora la comunicación entre los diferentes actores implicados. Este enfoque se complementa con la necesidad urgente de atraer nuevos talentos al sector, generando perfiles especializados que puedan soportar el cambio hacia un modelo de construcción más digitalizado.
Por último, la sostenibilidad y la optimización energética son también prioridades crecientes en la industria. La evaluación del consumo energético y la selección de materiales adecuadamente pueden contribuir a una construcción más responsable, alineada con normativas ambientales y con un enfoque en la reducción de la huella ecológica.
Así, aunque el sector de la construcción española experimenta un crecimiento alentador, el camino hacia la modernización y la mejora continua está lleno de retos que requieren una atención proactiva y la integración de nuevas tecnologías.



