Cuando la guerra se transforma en arte

SYRIA-CRISIS/

Desde hace más de dos años y medio, la situación social en Siria es trágica a partir de una guerra civil entre el partido gobernante y losa insurgentes que ha costado la vida a miles de personas. Sin embargo, se suele decir que los grandes artistas florecen ante la adversidad, y hay un hombre local que pretende demostrarle a todo el mundo que es posible esperar algo mejor.

Akram Abul Fuz y un arte distinto

En efecto, estamos hablando de un ciudadano local llamado Akram Abul Fuz, quien tomó la idea del desarrollo de su nuevo arte a partir del tendal de proyectiles de mortero que forma parte del paisaje diario en las principales ciudades de Siria. Así fue que este hombre, de 35 años, comenzó con una iniciativa artística que poco a poco ha ido llegando a todo el mundo, y ahora también a España.

Akram Abul Fuz, que vive junto a su mujer y sus tres hijos en Duma, una localidad situada en el corazón de la resistencia de los insurgentes, en las afueras de la capital Damasco, ya es sumamente conocido por todos sus vecinos. Es que el hombre se encarga de utilizar los excedentes de estos cohetes para comenzar a crear arte, que le dibuje una sonrisa a muchos de sus compatriotas.

Muchos caen y no explotan. Aquí hay especialistas que los limpian totalmente y quitan el material explosivo que hay dentro de ellos, luego yo los uso como soporte”, indicó al respecto Akram Abul Fuz, que suele crear sobre todo elementos decorativos relacionados con las más antiguas tradiciones y costumbres del Islam, y que vende a sus vecinos para subsistir luego de su que hogar haya sido incendiado como consecuencia de uno de estos proyectiles.

La Pintura de la Muerte

Más allá de que las creaciones de Akram Abul Fuz suelen ser más bien alegres, él mismo ha señalado de forma reciente que también ha apostado por algunas otras variantes, como por ejemplo lo que fue denominado “la Pintura de la Muerte”, una serie de dibujos geométricos en los que como dice, se deja ver que los proyectiles no dejan de ser “instrumentos que matan a niños cada día”.

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